VICENTE SORDO (XXXX - 1884)

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de toros en 4 Caminos en Santander (1891)

Cortesía del Sitio Web: http://.fotos.org

Un guardia municipal, en servicio en el callejón del coso de Santander, Vicente Sordo, falleció en dicha capital, el 27 de julio de 1884, al ser alcanzado por un astado de la vacada de Galo Aizcorbe que saltó la barrera. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su obra “Víctimas de la Fiesta” )

LINO ZAMORA (1840 - 1884)

Ilustración de Lino Zamora realizada por el eximio grabador  mejicano José Guadalupe Posada

Lino Zamora, natural de Querétaro (Qro) Méjico - otros cronistas lo hacen natural de Irapuato (Gto.)- y nacido en 1840,  fue el primer torero, al menos en Méjico, que banderilleó con cortas. Sin duda todo un valiente, aunque sin reunir la técnica que es necesaria adquirir para brillar en el espectáculo. Era su especialidad y se le reconocía tal virtud. Pronto se hizo de fama, aunque nunca actuó en la capital del país. No obstante, en el Bajío era un torero con "jalón" para el público, y por allá actuó en diversas corridas con la cuadrilla de Gaviño y otras más. Sus éxitos más importantes los logró en Zacatecas, en la plaza San Pedro, de bella arquitectura y de cantera rosa, que se situaba en el barrio más popular de la ciudad. En aquel tiempo la información era menos que discreta. Por ello, los éxitos de Lino no tuvieron la resonancia al mérito de sus actuaciones. Fue hasta casi por la década de los setenta de ese siglo XIX, cuando los órganos de difusión empezaron a dar información y, sobre todo, a realizar las reseñas de lo que realmente sucedía en cada festejo celebrado, principalmente, en la provincia del país. Poco se mencionaba a los elementos que no fuesen los capitanes de cuadrilla. Aunque algunos de ellos realizaran suertes como lo hacía Lino Zamora, con banderillas cortas, lo que era una gesta. Nadie lo pensó, ni siquiera hubo tiempo de ello, para suponer que el valeroso Lino Zamora fuera a morir víctima de un balazo que le dio su compañero, banderillero de su cuadrilla, Braulio Díaz. Fue por un motivo de adulterio: Lino enamoró a la mujer del ofendido. Fue un torero de gran popularidad en la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo en el Bajío, por su disposición a dar en los tres tercios variado y gran espectáculo. Yendo a torear a Zacatecas a principios de agosto de 1884, Lino y su banderillero de confianza y asistente, Braulio Díaz, se topan con la agraciada joven Presciliana Granado, quien los hace perder piso, al grado de que una vez que Braulio la ha conquistado, Lino le ordena que vaya a la cercana Jerez a arreglar la corrida de la feria, ausencia que aprovecha para hacer suya a Prisciliana. El domingo 17 de agosto de 1884 (otros cronistas afirman que sucedió el jueves 14 de agosto de ese año, y otro, con base en su acta de defunción, que sucedió el 7 de febrero de 1878), enterado Braulio por su hermano Martín -nunca falta un rajón- de las debilidades de su amada y de su jefe, no duda en balacear a éste. De este torero nos cuenta el cronista queretano de ese tiempo, Valentín F. Frías: "Lino Zamora fue general en su arte e hizo época; pero capital jamás llegó a hacer, como los lidiadores de nuestros días… Lino lidió en toda la república y si hoy, en nuestro furor taurino hubiera vivido, sin temor de duda que habría dejado muy atrás a nuestros lidiadores. Era de cuerpo regular, bastante gordo, de grande abdomen, de bigote entrecano, de rostro ceñudo, color entre cobrizo y apiñonado y amistoso con todos. Su arrojo y sangre fría eran extraordinarios. Mataba a los toros a su antojo: hincado, parado, sentado en una silla con los ojos vendados; en una palabra, como se le dijese. Banderilleaba como el que más; y con otra gracia, que lo hacía con la boca, a caballo y banderillas de pulgada".  Lino Zamora murió en Zacatecas, en una reyerta con su banderillero Braulio Díaz, quien pronto dejó la cárcel, a causa de los amores de una mujer, Presciliana Granados y como lo escribe don Manuel Horta, la noticia corrió como reguero de pólvora, surgiendo décimas y corridos como los “Legítimos Versos de Lino Zamora, traídos del Real de Zacatecas” que en su día ilustró Posada para dar a conocer el trágico deceso.

(Fuentes: Crisolpopular.com; Universal.com.mx; Mundotoromexico.com)

 

Fotografía de Lino Zamora Cortesía del Sitio Taurino de Dale Pierce Who´s Who

El docto historiador taurino, Francisco Coello Ugalde, quien mantiene generosamente para la humanidad en la Internet, una bellísima y más completa página de investigaciones taurinas llamada "Aportaciones Histórico Taurinas Mexicanas" y que puede ser consultada gratuitamente por ayunos o ilustrados, presenta una detallada editorial titulada: "SOBRE LINO ZAMORA", donde textualmente nos dice que: En fecha reciente, pude encontrar en la prensa de la época la siguiente noticia: Fue muerto en Zacatecas Lino Zamora en una riña que tuvo con Braulio Díaz su primer banderillero. (Diario La Voz de México/ viernes 1 de marzo de 1878/ TOMO IX, No 60). Debe uno reconocer que lo inestable de ciertos datos nos llevan a creer a "pie juntillas" lo que viene corriendo de boca en boca; es decir el testimonio oral que pasa de generación en generación y que, peor aún, se da por un hecho. Se creía que Lino Zamora habría muerto, víctima del despecho y los celos de su banderillero Braulio Díaz, a raíz del triángulo amoroso que surgió entre estos dos personajes y Prisciliana Granado, en 1884. Pero con el dato que La Voz de México, reporta en su número 50 del viernes 1º de marzo de 1878, se puede colegir que dicho asesinato ocurrió en Zacatecas el 7 de febrero de ese mismo 1878. Los "Legítimos versos de Lino Zamora, traídos del Real de Zacatecas" que corren todavía lamentando su penosa muerte, debe reconocerse, dan una fecha equivocada, la del catorce de agosto. Quizá por eso, al convertirse aquel acontecimiento en un asunto que dispersó vox populi, es que haya llegado hasta nuestros días arrastrando ese peso de equivocación, diluido en su originalidad por el tiempo, pero más aún porque transmitido entre el pueblo, se encontró rápidamente con una afirmación que es difícil de extirpar en algunos casos. Afortunadamente, y para no seguir dominado por el error, el buen amigo Eduardo Heftye Etienne publicó hace algún tiempo en la página de Bibliófilos Taurinos de México, A.C. el siguiente texto, que me permito reproducir íntegramente a continuación: ALGUNAS INTERROGANTES Y PRECISIONES SOBRE EL TORERO DECIMONÓNICO LINO ZAMORA (Por: Eduardo E. Heftye Etienne): Resulta muy interesante explorar el pasado para rescatar y dar a conocer, con la mayor precisión posible, los datos relativos a la historia del toreo en la República Mexicana, aunque es frecuente encontrar algunas inconsistencias en la información proporcionada por los historiadores de nuestra fiesta. A continuación me referiré brevemente al nacimiento y muerte de un conocido torero mexicano del siglo XIX, llamado Lino Zamora, quien fue uno de los diestros más famosos y activos de su generación, particularmente por su destreza en la colocación de las banderillas. Sin embargo, Zamora pasó a la historia no tanto por su brillante trayectoria en los ruedos, sino por la manera trágica en la cual falleció, ya que fue asesinado en la ciudad de Zacatecas por Braulio Díaz, integrante de su cuadrilla que mantenía un romance con Presciliana Granado, mujer que también era pretendida por el malogrado diestro. El trágico suceso dio motivo a la elaboración del corrido taurino que más se ha reproducido en las obras relativas a corridos, denominado "Legítimos versos de Lino Zamora, traídos del Real de Zacatecas", que contiene el bello grabado de una suerte de banderillas, cuya autoría corresponde al destacado artista plástico Manuel Manilla. En cuanto a los datos relativos al lugar y fecha de nacimiento de Lino Zamora, existen notorias discrepancias. Marcial Fernández "Pepe Malasombra" y José Francisco Coello Ugalde afirman que nació en la ciudad de Querétaro en 1845, basándose para ello en una obra del historiador queretano Valentín F. Frías. Por su parte, el tapatío Ramón Macías Mora menciona que nació en Irapuato, Guanajuato, sin precisar la fecha de su nacimiento. Al estar investigando la fecha de inauguración de la vieja plaza El Progreso de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, que estaba localizada en las inmediaciones del hospicio Cabañas, encontré información en el sentido de que fue inaugurada por Lino Zamora y su cuadrilla. En este sentido, Miguel Luna Parra y Federico Garibay Anaya mencionan que "al ser fraccionada la huerta del referido orfanatorio, se construyó frente a él la plaza de toros llamada El Progreso, con capacidad para 3 000 personas, que fue inaugurada hacia 1856 por Lino Zamora y su cuadrilla." Por su parte, Ramón Macías Mora afirma que dicha plaza de toros "fue muy probablemente inaugurada en 1855 o 1856 y en el cartel inicial estuvo el espada guanajuatense (de Irapuato) Lino Zamora". Si los datos anteriormente proporcionados fueran correctos, se llegaría al absurdo de concluir que Lino Zamora inauguró la plaza de toros El Progreso cuando contaba con 10 u 11 años de edad. Lo anterior me llevó a iniciar una búsqueda más precisa sobre Lino Zamora, hasta que localicé una obra que hace expresa referencia a su nacimiento y muerte, con base en los datos que contiene el acta de defunción de dicho diestro. Se trata de la obra "El corrido zacatecano", cuya autoría corresponde al también zacatecano Cuauhtémoc Esparza Sánchez. De acuerdo con este autor, Lino Zamora nació en la ciudad de Guanajuato, capital del estado del mismo nombre, en el año de 1840. Este dato hace mucho más verosímil la participación de dicho diestro en la inauguración de la plaza El Progreso de Guadalajara. Finalmente, debo hacer notar que también existen notorias discrepancias sobre la fecha del citado asesinato de Lino Zamora por parte de su subalterno. De acuerdo con la información que proporciona el texto del propio corrido, sucedió "un jueves por la tarde" y un "14 de agosto". Con base en tales datos, Heriberto Lanfranchi llega a la conclusión de que el suceso debió haber sido el jueves 14 de agosto de 1884, dato que también es compartido por Marcial Fernández "Pepe Malasombra" y José Francisco Coello Ugalde. No obstante lo anterior, Cuauhtémoc Esparza Sánchez asegura que el crimen en cuestión ocurrió el 7 de febrero de 1878 -precisamente un jueves-, basándose en los datos que contiene el acta de defunción de Lino Zamora, que obra en el Archivo del Registro Civil del Municipio de Zacatecas, misma que tuvo a la vista y cuyos datos precisos reproduzco a continuación: "Libro del año de 1878 No. 16, Defunciones. Empieza el 1º de enero, termina en 15 de abril. Acta 302, Fol. 62 f. y v."
"Lino Zamora (1840 - 7 de febrero de 1878). Torero. Nació en Guanajuato, Gto. (…) Casado con Juana Alejandrí, también guanajuatense. Después de practicársele la autopsia por orden judicial, en el Hospital Civil, fue inhumado en el panteón del Refugio en un sepulcro especial, donde quedaron sus restos durante 5 años en la ciudad de Zacatecas, donde falleció."
Fuente:
http://ahtm.wordpress.com/2011/01/31/de-figuras-figuritas-y-figurones/


Cortesía de
D. José Antonio Román Romero

Al banderillero Braulio Díaz todavía en 1902 se le ve en León, Guanajuato,
compartiendo cartel con el entonces becerrista y futuro astro taurómaco Rodolfo Gaona.
http://torerosmexicanos.blogspot.com/search/label/Braulio%20D%C3%ADaz

BERNARDO OJEDA GODOY (1844 - 1884)

Manicomio masculino de Ciempozuelos
Cortesía del Sitio Web
http://www.ayto-ciempozuelos.org/historia/actual2.html

Banderillero de toros, que nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 21 de abril de 1844. Su primer oficio fue el de bordador de oro y plata. Siendo rehiletero y peón de brega de Ángel Pastor fue atacado de enajenación mental, quizá producto de un golpe mal atendido en la cabeza, por lo que hubo de ser recluido en el “Manicomio de Ciempozuelos”, donde falleció. Era pequeño de cuerpo, pero, pese a ello, con sorprendente habilidad, colocaba buenos pares y cumplía con el capote. Sánchez de Neira, el erudito, que le vio torear en aquellos tiempos, dijo que era un rehiletero “fino y esmerado”, por lo que indubitablemente debió tener maestría en el arte de parear garapullos, pues el bienquisto cronista no era afecto a obsequiar lisonja inmerecida.


Cortesía del historiador José Antonio Román Romero
Blog en la Web: De Hombres, Toros y Caballos

Cuenta el historiador José Antonio Román Romero en su Blog en la Red "De Hombres, Toros y Caballos", que Bernardo Ojeda Godoy nació en Jerez de la Frontera el 21 de Abril de 1844, sus padres Manuel Ojeda y Josefa Godoy se trasladaron a Madrid en 1845, aprendió el oficio de bordador de oro y plata, oficio que dejaría por los toros empezó a ensayar a los 12 años en las capeas, fiestas y novilladas de los pueblos y en plazas de segundo y tercer orden. En 1871 debutó en corridas de toros y desde entonces toreo en las cuadrillas de los más destacados matadores siendo la ultima la de Ángel Pastor; murió en Ciempozuelos atacado de enajenación mental, el 7 de Marzo de 1884, probablemente debido a los golpes recibidos en su carrera. Fue un banderillero fino, muy afamado en su época y pequeño de estatura.

ANASTASIO BRAVO (1834 - 1884)

Cortesía de
https://www.pinterest.es/javierherreracu/

Citan en la obra "Historia de la Cirugía Taurina en México (De los siglos virreinales a nuestros días) ", Paginas 96,97, del Dr. Raúl Aragón López y del Maestro en Historia D. José Francisco Coello Ugalde, México 2018, Fomento Cultural Tauromaquia Hispanoamericana, una editorial de Roque Solares Tacubac (Dr. Carlos Cuesta Baquero 1886-1951) -y que copiaré irrespetuosamente en forma abreviada para que compren la obra antedicha y gocen con su lectura completa- que el picador Anastasio Bravo, nacido en San Luis Potosí, México en 1834, era conocido hacia el año de 1884, ya con 50 años de edad, con el mote de "el viejo Bravo" o "tata Bravo". Era de carácter adusto, poco afecto a la camaradería. En el ejercicio de su oficio buen caballista y valiente. Nunca rehuía ir al toro, aunque el cornúpeta fuese corpulento, bravo y duro ocasionando tremendos porrazos. Su jefe era el espada potosino Pedro Nolasco Acosta, quien le estimaba, dispensándole incluso las impertinencias que tenía fuera del redondel, cuando en los días que no eran de corridas libaba en abundancia el licor nombrado vino mezcal, al que era muy afecto. Estuvo muchos años ausente de su pueblo natal a causa de un homicidio que cometió. Su mujer -esposa o amasia- entró en amoríos con otro torero. El picador sorprendió la infidelidad y castigó al hombre dándole muerte. Huyó para no estar en presidio y fue a integrar la cuadrilla del famoso espada guanajuatense Lino Zamora, pero fallecido este de modo trágico, Bravo ingresó a la del zacatecano Toribio Peralta alias "La Galuza". Transcurridos los años, el homicidio fue olvidado y las Autoridades no tuvieron ya afán en castigar al delincuente. Entonces ingresó a la cuadrilla del potosino Nolasco Acosta. Antes de huir de San Luis Potosí, siendo joven estuvo en la cuadrilla del también espada potosino Juan Núñez (Padre) antecesor de Nolasco. Su reaparición en San Luis fue en el año de 1878, donde desde la primera de sus actuaciones fue aplaudido, a pesar de estar al lado de picadores más jóvenes de mejor presencia.
Seis años estuvo en la hueste de Nolasco Acosta, hasta que tuvo el accidente mortal que le produjo la muerte. El día 13 de enero de 1884, hubo en la plaza de toros de "El Montecillo" -nombre de un barrio de la ciudad potosina- una corrida de toros de la ganadería de la hacienda de "Espíritu Santo". El quinto -enorme cornúpeta de pinta castaño encendido- fue tardo en los lances de picar, pero teniendo inmenso poder cuando se arrancaba derribaba a las cabalgaduras dándoles el topetazo, pues no bajaba la cabeza para cornearlas. Así aconteció cuando el picador Bravo, avanzó imprudentemente más allá de los tercios del redondel, llegando casi hasta los medios. El porrazo fue tremendo, porque el toro levantó en vilo al caballo azotándolo sobre el suelo, donde chocó con estruendo la cabeza del jinete. Luego, la cabalgadura se levantó ilesa, dejando caído a "tata Bravo", que estaba sin conocimiento, conmocionado cerebralmente.
Los toreros levantaron al picador y lleváronle inmediatamente, no a la enfermería porque la plaza de toros carecía de esta humanitaria dependencia sino a la habitación del Señor Don Juan Hidalgo, conserje que cuidaba el edificio. Dos horas después, recobró el conocimiento comenzando a platicar, por lo que juzgaron que el riesgo había pasado.
Luego lleváronle a su casa: Habitaba en una barriada nombrada "La Perlita", en una casa situada en un callejón que tenía el terrorífico mote de "Callejón del Muerto", debido a un asesinato que allí hicieron. En la misma casa vivía el picador Eutimio Acosta. Este afirmaba que "tata Bravo" había tenido basca hasta la medianoche, pero que después estuvo en silencio por lo que juzgaron ya se había dormido. ¡Fue el sueño de la Eternidad. El de la Muerte! Cuando al siguiente día fueron a hablar con el picador, hallaron que estaba cadáver ya rígido. ¿A qué horas de la madrugada falleció? Ninguno lo supo puesto que nadie le había estado acompañando. ¿De qué causa fue su fallecimiento? Indudablemente originado por la terrible caída. Probablemente produjo una hemorragia entre las meninges y los huesos del cráneo. La sangre al derramarse fue oprimiendo al cerebro hasta que determinó el síncope mortal. En los detalles respecto a la causa de la muerte, tuvo gran semejanza el picador "tata Bravo" con el espada hispano "Nacional II" (Juan Anlló)
Al siguiente día, sin hacer autopsia en el cadáver pues no tuvieron intervención las Autoridades fue hecho el sepelio.
Fue en un camposanto nombrado "Cementerio de Guadalupe", al terminar una hermosa calzada que existe en el rumbo sur de la ciudad potosina.
Así fue el luctuoso suceso de la muerte del picador Anastasio Bravo, quien ahora tendrá inesperada reminiscencia en el libro "Las Víctimas del Toreo". Esa remembranza constituirá un homenaje al humilde artista.

JUAN GALLARDO "EL BRAVO" (XXXX - 1884)

Picador 3
De la española Andrea Galindo

Me cuenta el historiador taurino Rafael Gómez Lozano, haber leído en las Efemérides taurinas de Leopoldo Vázquez y Rodríguez que el 6 de marzo de 1884 es muerto en el Puerto de Santa María, España, el picador de toros Juan Gallardo por un sereno, con quien tuvo una cuestión. También me allega lo que de él anota Sánchez de Neira:

"GALLARDO (Juan).- Picador valiente hasta la temeridad. No permitía que torero alguno de a caballo llevase más palmas que él en la plaza. Vino a Madrid con Montes, y luego perteneció a la cuadrilla de José Redondo "El Chiclanero", a quien quería con entusiasmo. Más de una vez hubo que reprimir sus ímpetus contra la fiera a quien obligaba a embestir como nadie ha obligado; y era tan duro, que ni a las caídas le arredraban ni el temor le imponía. Alternó dignamente con los notables Ledesma el Coriano, Romero el Habanero, Trigo, Sánchez y demás que componían en 1840 y tantos la mejor baraja de picadores que nosotros hemos conocido."

Refiere el cronista Joaquín Monfil en su necrología del picador Manuel María Ledesma y Muñoz "Coriano", que éste, mantuvo una dura competencia con otros respetados varilargueros de entonces como Juan Martín "El Pelón", y con los afamados José Trigo y Juan Gallardo "El Bravo", lo que nos ilustra la enorme jerarquía que tuvo Juan Gallardo (padre).

La familia portuense gaditana de los Gallardo siempre estuvo relacionada con el mundo del toro en el siglo XIX, pues aparte de los ganaderos de reses bravas que hasta ahora hemos venido siguiendo, también hubo toreros de a pie (novilleros y banderilleros), aunque los más importantes y conocidos serían los picadores, por lo que hablaremos a continuación un poco de éstos. Por tal motivo, la familia de los Gallardos varilargueros llegaría también a poseer importantes cuadras de caballos, domados para tal menester. 

Fernando Gallardo sería el primero de la familia, picador del que Cossío dice que ejerció su profesión a finales del primer tercio del siglo XIX, aunque no está documentado que llegase a actuar en Madrid ni en Sevilla. Alternó con el varilarguero sevillano Manuel Sanchez "Poquito Pan", especialmente en la temporada de 1825, pero en plazas de poca importancia. 

Juan Gallardo "El Bravo" sería el más famoso e importante varilarguero de la familia. Perteneció a la cuadrilla de Francisco Montes Reina "Paquiro" y posteriormente a la de José Redondo "El Chiclanero", con quien le unió estrechísima amistad. Su estreno en Madrid fue el 19 de septiembre de 1842, para picar junto con Antonio Rodríguez "Antoñín" dos toros de Casa Gaviria, dos de Arias de Saavedra y dos de Juan Castrillón, con los dos espadas chiclaneros antes citados en el cartel. Fue su característica la valentía. (Más de una vez - nos dice Sánchez de Neira, que le conoció - hubo que reprimir sus ímpetus contra la fiera, a la que obligaba a embestir como nadie ha obligado; y era tan duro, que ni las caídas le arredraban, ni el temor le imponía). Tal cualidad, unida a la de ser buen jinete y pegar duro a los toros, le situó entre los picadores más aplaudidos y de mayores méritos de su tiempo. Retirado de la profesión fijó su residencia en Sevilla. Su final fue trágico, pues la noche del 6 de marzo de 1884 tuvo una pendencia con un sereno quien, dándole un sablazo, le dejó sin vida.

Sebastián Gallardo fue hijo del anterior, nacido también en El Puerto de Santa María. Tras destacar en varias plazas andaluzas, debutó en Madrid el 5 de agosto de 1850, a la vez que lo hacían también Francisco y Antonio Calderón y Manuel Ceballos. Los espadas fueron Julián Casas "El Salamanquino" e Isidro Santiago "Barragán". Siguió picando con diferentes e importantes espadas, pero nunca llegaría a alcanzar la fama de su padre. 

Otro hijo de "El Bravo" sería Juan Gallardo, que tampoco llegaría a alcanzar la nombradía de su padre, aunque se empleó con cuadrillas de importantes matadores. En 1859 marcharía a La Habana, encuadrado en la cuadrilla de José Manzano "El Nili" pero al poco tiempo, aquejado del vómito negro, dejaría de existir en la capital de Cuba a finales de ese año. 

El más importante de los sucesores de "El Bravo" sería su hijo Manuel Gallardo, nacido también en el Puerto de Santa María el 17 de septiembre de 1840. Sus padres no querían que se dedicase a la profesión, por lo que desde niño comenzaría a trabajar de tonelero, importante oficio entonces debido a la cantidad de bodegas existentes en la zona. Pero debido a la convivencia cotidiana con los caballos, en cuanto vió actuar a su padre y hermanos, la profesión de varilarguero le atrapó para siempre. Vencida la oposición familiar, debutaría a los dieciséis años de edad en la plaza de El Puerto un 25 de diciembre de 1856, mostrando ya una gran destreza, lo que le serviría para seguir actuando en novilladas de la provincia de Cádiz.

Trasladado luego a Madrid, comenzaría a emplearse como reserva a partir de la temporada 1861 y siguientes, pero sin llegar a sobresalir especialmente, alternando en la capital y en Sevilla, donde hay constancia de que el 13 de septiembre de 1868 actuó a las órdenes de Jaqueta, siendo este aún novillero. Según algunos autores, también se empleó con Manuel Domínguez "Desperdicios", José María Ponce, Antonio Carmona "Gordito" y Manuel Hermosilla, entre otros.

El 11 de agosto de 1872 sufrió una grave cogida en Jerez de la Frontera, cuando tras ser tirado del caballo recibió una cornada de seis pulgadas en la axila izquierda y otra superficial en la cabeza. El público, culpando a los de a pie por no hacer el quite, arrancó piedras, ladrillos y tablones de las gradas e inundó el ruedo. Pero esta cogida no se le curó bien por lo que Manuel, que ya estaba renqueante de otras anteriores, estuvo tres años en el paro. El 18 de mayo de 1882, actuando en Valencia a las órdenes de Hermosilla, con toros de Saltillo, el último, de nombre "Perrunito", negro de capa, le dió un tumbo y sufrió fractura de clavícula y de tres costillas. Acuciado por la necesidad, reapareció antes de tiempo, el 9 de junio de ese mismo año en Cádiz, teniendo que retirarse antes de terminar la función, al sentirse indispuesto. Días después, el 17 de agosto, moriría el infortunado Manuel en su casa de Jerez, rodeado de los suyos. Tampoco llegaría a alcanzar la importancia de su padre, pero siempre se le consideró un picador muy voluntarioso, honrado y seguro.

Por último, nos referiremos a otro Juan Gallardo, apodado "Puerto", que también era miembro de la familia de los anteriores, aunque no podamos precisar el grado. Comenzaría a picar en plazas gaditanas en 1890, siguiendo la tradición familiar, para ir aprendiendo el oficio. Cinco años después se trasladaría a Madrid, trabajando suelto y como reserva en diferentes cuadrillas. Posteriormente se iría a Barcelona, donde actuaría también a las órdenes de diversos espadas, pero sin llegar nunca a pasar de la mediocridad, debido principalmente a su mal genio y frialdad. Además tuvo numerosos roces con los aficionados e incluso con sus compañeros de profesión, tanto dentro de los ruedos como fuera de ellos, siendo siempre considerado como un hombre de agrio carácter. Y esta mala condición sería la que le llevaría a la tumba, pues en una reyerta callejera, que tuvo en cierta ocasión en la ciudad Condal, recibiría una mortal puñalada trapera. 

Fuente:
https://www.terralia.com/terralias/view_report?magazine_report_id=563

JOSÉ HERNÁNDEZ Y CASTRO "PARRAÍTO " (XXXX - 1885)

Solo para efectos ilustrativos

Añosa foto de hace dos siglos, propiedad de la “Peña Taurina Tercio de Varas”

Picador accidentado y muerto el 28 de febrero de 1885 (Fuente: Accidentes Oculares en la Tauromaquia I de 1801 a 1941de los Doctores Puertas y Celis.

 

Refiere el erudito taurino, don  Juan José de Bonifaz Ybarra que << en la villa sevillana de El Castillo de las Guardas hallaría el fin de su existencia José Hernández Moyano (Parraito) – Según don José María de Cossío, José Hernández y Castro - , el 28 de febrero de 1885, como secuela de las heridas recibidas el día anterior . Era hijo del espada de alternativa Joaquín (Parrao) y actuó a las órdenes del famoso Manuel García (el Espartero), con quien intervino en el inicio, como novillero, de este desventurado “Parraíto”. "

VICENTE VILLA BERGES (XXXX - 1885)

 

Solo para efectos ilustrativos

Plaza de Toros de Zaragoza (1746)

Cortesía de Franjar Mullen del Sitio Web: http://i46.photobucket.com

Vicente Villa Berges, vaquero de la plaza de toros de Zaragoza, fue corneado, el 4 de abril de 1885, por un cornúpeta del hierro de Ripamilán, produciéndose el óbito al siguiente día. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su libro “Víctimas de la Fiesta”) 

 

MARIANO TORNERO SERISOLA (1851 - 1885)

Secuencias de la cogida de Mariano Tornero Serisola.

Foto cortesía del Sitio Taurino de Dale Pierce Who´s Who

Banderillero de toros, nacido en Madrid el 11de junio de 1851, quien comenzó a trabajar como tal en 1870, actuó el 29 de abril de 1880, en la cuadrilla de Salvador Sánchez Povedano “Frascuelo”, sustituyendo al banderillero Pablo Herráiz, en la Plaza de Jerez de la Frontera, siendo Tornero enganchado al salir de clavar un par a un toro, llamado “Abejarruco, de la dehesa de  don Rafael Laffite y Castro, siendo volteado y corneado en el suelo, resultando con una herida penetrante en la parte media anterior del muslo derecho, cerca de la ingle, siendo trasladado a Madrid en estado grave, aunque no tardó en reponerse y volver a la profesión. En otra crónica se dice que “Abejarruco”, era de la ganadería española de don Rafael José Barbero, y fue jugado en Cádiz ese día. Toreando con “Lagartija”, el 3 de agosto de 1885, en la plaza de San Roque (Cádiz), cuando Tornero preparaba al toro, de nombre “Capirote, negro, de la ganadería de Anastasio Martín, para que lo banderilleara José Galindo, resbaló al pisar la lengüeta de un cencerro y cayó al suelo; se le arrancó “Capirote, lo recogió con los cuernos y lo empitonó por el costado derecho. Tras las primeras curas en la enfermería de la plaza fue embarcado en el vapor inglés “James Haynes”  para conducirlo a Cádiz, muriendo a bordo, en la bahía de Algeciras a poco de partir, el día 4 de agosto de 1885, a los 34 años de edad, siendo sepultado en el cementerio de dicha ciudad. (Crónica del historiador don Juan José Zaldívar Ortega)

 

El erudito taurino, Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de este lidiador en su libro “Víctimas de la Fiesta”, que << el óbito del madrileño Mariano Tornero Serisola registra la nota anómala de acontecer a bordo de un buque inglés. Cornado por el toro “Capirote”, de Anastasio Martín, el 3 de agosto de 1885, en la localidad gaditana de San Roque, fue trasladado en vapor a Cádiz, falleciendo en el trayecto el día 4 de agosto de 1885. "

DESCONOCIDA MUERTA EN VITORIA (XXXX - 1885)

Solo para efectos ilustrativos

“Capuchino”, el colorado ojo de perdiz de “Jandilla” que dio muerte

al valeroso corredor de encierros Daniel Jimeno Romero el 10 de julio de 2009

http://carlosbarazal.com/?tag=capuchino

Refiere el erudito taurino, Rafael Gómez Lozano (Dientefino), haber leído en el ejemplar No 370 de la revista (6TOROS6), de fecha 31 de julio de 2001, que durante una corrida de toros celebrada en Vitoria, el 2 de agosto de 1885, salió en segundo lugar el toro (Arbolario) de la ganadería de López Navarro, colorado ojo de perdiz. Saltó la barrera, subió al tendido de sombra,  arrollando y volteando a cuantas personas halló a su paso, resultando una mujer muerta. Al bajar, encontró la puerta abierta y salió a la calle, donde fue muerto a balazos por la Guardia Civil.

CÁNDIDO REYES (XXXX - 1885)

Plaza de toros de Durango
Cortesía de
http://antigua22.blogspot.com/p/durango-fotografias-antiguas.html

Cita el maestro en historia D. José Francisco Coello Ugalde, en dos obras de su autoría que mencionaré debajo de la presente necrología, que, entre los picadores de toros que se conocían por aquellos años, y gracias a la información ubicada en El Arte de la Lidia (particularmente entre 1884 y 1887), aparecen los nombres de toreros, banderilleros, picadores y ganaderías que por entonces estaban vigentes, y con quienes se podían realizar contrataciones; entre ellos refieren a Cándido Reyes, quien en julio de 1885, en la plaza de Durango, lidiando toros de Guatimapé, como resultado de un tumbo, se golpeó en el vientre, declarándose la peritonitis, por lo que pocos días después, murió.

Fuentes:
(1) Historias: Oropeza, hombre de a caballo, Mtro José Francisco Coello Ugalde, Miércoles 17 de octubre de 2018. http://www.altoromexico.com/index.php?acc=noticiadprint&id=32951
(2) Historia de la Cirugía Taurina en México (De los Siglos Virreinales a Nuestros Días) Dr. Raúl Aragón López- Mtro José Francisco Coello Ugalde, 2018, tabla página 302- No 20, Cándido Reyes-picador (citando información de Lanfranchi II, 661)

BERNARDO GAVIÑO RUEDA (1812 - 1886)

“Capitán de gladiadores”
Retrato tomado en el estudio de Valleto hacia 1880.
Fuente: LA LIDIA. Revista Gráfica Taurina.
M. en H. José Francisco Coello Ugalde

Ilustre matador de toros  que nació en Puerto Real (Cádiz) el 20 de agosto de 1812. Era pariente, aunque lejano, del Maestro Juan León “Leoncillo”, de quien recibió las primeras lecciones en el Matadero de Sevilla. Luego trabajó a las órdenes del matador de toros Bartolomé Ximénez y del novillero Francisco Benítez Sayol, estoqueando toros en varias ocasiones.

En 1835, el gaditano Bernardo Gaviño fue convencido por el matador mexicano Manolo Bravo para que probase fortuna en la fiesta taurina de su patria. Bravo le consiguió un contrato para torear en México a través del cónsul de éste país en La Habana, donde residía el matador. A partir de ese momento, Gaviño se convirtió en el eje de la fiesta en México. Se le concedió el título de director de lidias y maestro de toreros. El gaditano puso orden en las corridas, dictó enseñanzas y mantuvo la tradición española en los festejos de a pie. Lo único que Gaviño no impuso en los ruedos mexicanos fue la suerte del volapié, inclinándose más por la facilidad del que allí se estilaba y que llegó a conocerse equivocadamente como "estocada a la española", de tal forma que toreros españoles que intervinieron posteriormente en festejos en tierras mexicanas fueron fuertemente abucheados cuando mataban al volapié, por creerse el público que era una suerte mal ejecutada.


Cortesía de
http://www.puertorealloro.es/web/index.php?option=com_content&view=article&id=1465:puerto-real-conmemora-en-2012-el-bicentenario-de-bernardo-gavino&catid=47:sociedad&Itemid=118

Posteriormente, llegó Bernardo Gaviño a Puebla, donde vivió con su cuadrilla y daba temporadas de treinta o cuarenta corridas por año. Era tanta la afición que se empezó a construir la Plaza de El Paseo Nuevo. Mientras tanto, los festejos se dieron en el palenque de Los Gallos, en 1840. Esta plaza fue construida de piedra y madera con capacidad para ocho mil espectadores, fue inaugurada el 11 de abril de 1841 por el propio Gaviño, quien en este mismo escenario dio la alternativa a Ponciano Díaz, el 13 de abril de 1879, siendo la primera que se otorgó en nuestro país. La plaza de El Paseo Viejo de Puebla, México, ubicada en San Francisco, era de madera como las de ese tiempo, aunque duró únicamente tres años. Tuvo la particularidad de ser inaugurada el 28 de marzo de 1880 también por Bernardo Gaviño, con el toro "Garlopo" de Santín, que recibió nueve varas, mató seis caballos, y por haber sido tan bravo, lo disecaron de cuerpo entero. Infortunadamente fue cogido en la Plaza de Toros de Texcoco por un toro de nombre “Chicharrón”,   de la Ganadería de Ayala, el 31 de enero de 1886 a la edad record de 73 o 74 años de edad, siendo causas del trágico percance entre otras, la pérdida de facultades físicas por la edad,  y un instante de descuido o de mala percepción que puede tener el mejor de los toreros ante las reacciones imprevistas  de una bestia enfurecida.  Al dar un pase de pecho, fue cogido por la espalda, suspendido y engatillado, recibiendo una herida en la proximidad del ano, hacia la derecha, en la región anatómica llamada por los facultativos hueco isquio rectal. Murió a consecuencia de la infección de una herida en el recto,  a las 9:30 de la noche  del día 11 de febrero siguiente en su casa en Callejón de Tablajeros en México D.F. donde residía, no habiéndose dejado ver ni curar la herida en la desguarnecida enfermería de la Plaza de Toros de Texcoco, atendiéndose más tarde y durante días por propia mano, con admirable bizarría, en la intimidad de su hogar, lo cual resultó carente para contener la infección que le sobrevino. El afable Maestro se doctoró en Montevideo Uruguay de manos de Manuel Domínguez Campos “Desperdicios”, y hasta estos días se evoca su nombre con afecto agradecido en tierras mexicanas. (Fuente: Compilación de varias crónicas)


Cortesía de
http://www.puertorealweb.es/spip/spip.php?article261
Grabado que se publicó en el libro de Domingo Ibarra: Historia del toreo en México (…). México, Imprenta de J. Reyes Velasco. 1887. 128 p. Retrs. y grabs.

El célebre historiador, don  Juan José de Bonifaz Ybarra,  refiere de este personaje de la Fiesta,  que << desde su juventud actuó  en diversas repúblicas hispanoamericanas el gaditano, de Puerto Real, Bernardo Gaviño Rueda, quien no solo alternó con  espadas españoles de alternativa por aquellos pagos, sino que fue empresario taurino y maestro de jóvenes figuras mexicanas. En la localidad azteca de Texcoco interviene en un festejo celebrado el 31 de enero de 1886 – cuando el espada ya había cumplido los 73 años de edad -, siendo empitonado en la zona rectal por una res de la vacada de Ayala. Trasladado al Distrito Federal, en el que residía, acabó sus días el 11 de febrero del mismo año. La falta de las debidas facultades físicas fue la causa directa del lamentable suceso. "


Cortesía de
M. en H. José Francisco Coello Ugalde
Director del Centro de Estudios Taurinos de México, A.C. Junio de 2009

El 31 de enero de 2012, con motivo de la cornada mortal que recibió Bernardo Gaviño y Rueda, en la Plaza de Toros de Texcoco, estado de México, por el toro de nombre "Chicharrón", de la Ganadería de Ayala, publicó el Dr. José Francisco Coello Ugalde, una recopilación del suceso que copio a continuación:

PLAZA DE TOROS DE TEXCOCO, EDO. DE MÉXICO. 31 de enero. Toros de Ayala. Bernardo Gaviño, Francisco Gómez “Chiclanero” y José de la Luz Gavidia. El gaditano fue herido por el tercer toro CHICHARRÓN de nombre. El periódico EL SIGLO XIX reporta la noticia de la siguiente manera: El Capitán Bernardo Gaviño fue herido por el tercer toro y parece que de gravedad; igualmente lo fue un torero en el momento de clavar unas banderillas, quien probablemente perderá el brazo que le hizo pedazos el animal; y por último, una mujer cuyo nombre se desconoce, quien recibió una ligera cornada también en el momento de banderillar. El toro “Chicharrón” fue despachado “a la difuntería por el intrépido torero Carlos Sánchez”. Bernardo murió a las nueve y media de la noche del jueves 11 de febrero. (1) (1) Jorge Gaviño Ambríz: “Semblanza de un torero en el siglo XIX” (Trabajo Académico Recepcional en la Academia Mexicana de Geografía e Historia), (pp.353-375), p. 365-367.

LA VOZ DE MÉXICO, D.F., del 7 de febrero de 1886, p. 1 con algunas imprecisiones informaba que: Bernardo Gaviño, el célebre torero conocido en toda la república, fue gravemente herido por un toro en la corrida que el domingo último se dio en Texcoco. Algunos días después falleció. Hacía medio siglo que Gaviño ejercía el peligroso oficio de primer espada en nuestro país. Por su mano ha dado muerte en casi todas las plazas de las capitales de la república a cerca de cuatro mil toros, y aunque herido varias veces, nunca lo fue tan gravemente como ahora. Fue maestro de multitud de toreros mexicanos, pues cuando vino de España ya era buen banderillero. A muchos picadores y chulillos les ha salvado la vida en el largo periodo de años que ha sido capitán de cuadrilla. Multitud de hazañas tauromáquicas se cuentan de él. Recordaremos una, porque fue acompañada de circunstancias especiales. El suceso pasó en la época de la presidencia de D. Anastasio Bustamante.se trataba de una lucha entre un toro de Atenco y un tigre traído aquí por un francés. En la plaza de toros de San Pablo debía tener lugar tan terrible espectáculo, el cual aunque sin razón se caracterizó por una especie de rivalidad nacional. El patriotismo popular se puso acaloradamente del lado de nuestro toro; el dueño del tigre representaría probablemente el patriotismo bengalí, a nombre del tigre. La excitación en la capital era grande y la plaza de San Pablo se llenó totalmente de espectadores. En el centro del redondel se había levantado una gran jaula formada de fuertes maderos. Esta jaula comunicaba al toril por medio de un estrecho pasillo por el cual, a su debido tiempo, saldría el toro para encontrarse con su formidable enemigo, que ya esperaba dentro de la jaula. Salió por fin el toro y saltando se plantó ante el tigre. Este se encogió mostrando los blancos y afilados colmillos y preparándose a embestir al valiente toro de Atenco. Antes que el tigre hubiese saltado sobre su presa, le arremetió furiosamente la res y se trabó un combate a muerte entre las dos fieras. Separadas para tomar aliento, volvió el toro un instante después a arrojarse sobre el tigre, hasta que jadeantes y chorreando sangre, de nuevo se separaron los combatientes. Ambos estaban heridos, pero el tigre lo estaba mortalmente. En este momento el público prorrumpió en gritos y vivas y aplausos por el toro, pidiendo que fuese sacado de la jaula y no se prolongase más tiempo la lucha salvando la vida al bicho. La dificultad para sacarlo era casi invencible. Por su propia voluntad no quería salir y en vano se le llamaba por fuera de la jaula y por medio de capas para atraerlo a la salida. Bernardo Gaviño entonces se metió por el toril, atravesó resueltamente el pasillo penetró en la jaula y agitando su capa sin cuidarse del tigre, se atrajo la atención del toro, que se precipitó tras de él por el pasillo y entró al toril. El estupor del público al ver tan temeraria tentativa coronada de éxito, duró un instante, y se resolvió en seguida por una tempestad de vivas, y de aplausos, frenéticos por Gaviño. A poco más, lo saca en triunfo al público y lo pasea por las calles. También combatió Gaviño con bestias humanas. Una vez, hace muchos años, fue asaltado entre Durango y Chihuahua por algunos indios bárbaros, a los cuales hizo frente y se defendió, recibiendo varias heridas, hasta que los indios, creyéndole muerto, huyeron y lo dejaron maltrecho en el sitio, pero con vida. Matar toros en una plaza a los ochenta y dos años de edad (sic), seguramente solo le ha sido dado a Bernardo Gaviño, quien, con evidencia, era el decano de todos los toreros de España y las Américas. Murió en el peligro. Dios le haya perdonado.

El último domingo de enero de 1886, en la Plaza de Texcoco, el empresario Enrique Moreno presentó como primer espada a Bernardo Gaviño de 73 años. La gente de la ciudad de México acudió a esa diversión, a pesar de lo incómodo, inexacto y mal servicio de los trenes del ferrocarril, -narra el periódico El Siglo XIX- la plaza de toros de la histórica Texcoco estaba henchida de numerosa concurrencia. El empresario Sr. Lic. Enrique Moreno ofrecía presentar como primer espada a Bernardo Gaviño, ese viejo torero que hizo la delicia de nuestros abuelos. La función comenzó a las cuatro y media: el primer toro fue prieto, bien encornado y de regular alzada. Entró perfectamente a la capa, aguantó varios puyazos y fue bien banderillado. Bernardo tomó la espada y la muleta para darle muerte; pero el bicho no le quiso entrar y después de una estocada mal dada hubo necesidad de lazarlo para que el cachetero lo matara.
El segundo toro fue josco del mismo juego y condiciones que el anterior. Al tocarse banderillas se presentó una mujer, y empuñándose un par, se dirigió a la autoridad, varias voces gritaban que no se le permitiera banderillar y otras que sí. La intrépida mujer se dirigió al toro y después de citarlo varias veces pudo clavarle el par sufriendo un ligero agarrón en la pretina de las enaguas de donde al salir el asta del toro le causó un rozón en un brazo.
Este toro fue bien matado por Carlos (Sánchez); el segundo espada. Vino el tercero toro negro, ligero y bien encornado. Desde que salió del toril reveló su ley y viveza. Perseguía con feroz encarnizamiento al bulto y se disparaba furioso contra el encuentro de los caballos de los picadores y persistía en la garrocha hasta tocar los ijares, no dejando con vida a ninguno de los flacos resistentes que salieron a la plaza. Se tocó a banderillas y al ponerle el primer par persigue al banderillero, lo alcanza cerca del burladero, pega la embestida y le quiebra un brazo que le agarra contra la pared de la plaza donde el cuerno deja una profunda huella. La compañía continúa banderillando al bicho con gran temor. Bernardo decía satisfecho: este toro sí es de los buenos. Toma la espada y la muleta, lo cita muy cerca de la valla y el toro le da una cogida causándole una herida profunda y peligrosa.
Se mandó lazar a la fiera pero el público insistió en que la matara Carlos, hubo que ceder, tomó la espada y le dio muerte con una estocada en que le dejó puesta el arma. Gaviño “todavía caminó por su propio pie hasta el cuartucho de adobe improvisado para enfermería, dejando un reguero de sangre pálida. La herida cerca del ano era profunda, incurable… sobre el camastro el pobre Gaviño respiraba dificultosamente después de la curación bárbara, en un cuarto mal oliente, un montón de heno en el rincón, unos frascos y unas vendas… sobre la silla de tule, los treinta pesos que cobró por actuar en esa tarde gris y polvorienta”. Qué contraste, cuando en una función extraordinaria, ofrecida por el Presidente de la República General Santa Anna al Príncipe Nassau, entró en la arena de la Plaza una elegante carretela abierta, tirada por frisones, y en cuyos asientos posteriores iban dos preciosas niñas vestidas de azul y blanco. La carretela, a todo correr de los caballos, dio una vuelta por el circo y se detuvo cerca del lugar en que se hallaba el primer espada Bernardo Gaviño. Las niñas descendieron del carruaje y se acercaron a éste para ofrecerle una hermosa corona cuajada de monedas de oro, en los momentos en que los atronadores aplausos y los vivas de la multitud espectadora se mezclaban con los alegres acordes de la música. Bernardo subió al carruaje con las niñas e hizo su paseo triunfal en aquella plaza, durante la cual no cesó el palmoteo y el entusiasmo del público. Día de un triunfo espléndido para aquel que millares de veces expuso su vida luchando con el toro”. Pero ahora ello parecía un sueño, o una pesadilla, pues todo había terminado. Después de varios días de agonía trajeron a Gaviño de Texcoco a México. El periódico “El Siglo XIX” del día 8 de febrero publica el estado de gravedad y las condiciones miserables en que se encontraba: “El decano de los toreros en México, el octogenario Bernardo Gaviño, sabido es que no ha muerto, pero sí se halla grave y casi al borde de la tumba. Algunos amigos que hemos estado en su casa a informarnos de su salud, nos conmovimos profundamente por la miseria horrorosa en que se encuentra. La pieza en que está es baja, oscura, húmeda, casi es un sótano El Dr. Vicente Morales lo asiste con ese empeño y solicitud que todos le conocemos y más los exagera, tratándose de heridos en lides tauromáquicas. Dados los sentimientos humanitarios que ha mostrado el buen viejo con propios y con extraños en iguales circunstancias las que hoy lo agobian, así como el deseo de algunos de sus buenos amigos para favorecerle, ahora que carece de los indispensables elementos para su curación, no hemos vacilado en promover una suscripción que pudiera acaso servirle de mucho en estos momentos. “Es un deber de humanidad el que invocamos, así de sus paisanos los españoles, como de sus amigos del país. Los donativos se reciben en la peluquería de la calle de los Rebeldes, junto al baño”.
El día 11 de febrero a las 9:30 de la noche en el Callejón de Tarasquillo número 5 1/2 bajos, falleció de gangrena del recto el célebre torero Bernardo Gaviño a los 73 años de edad, durante su carrera dio muerte a 2950 bichos. Fue inhumado en el Panteón Civil, en una fosa de tercera clase, ocupando la Nº 1763, línea 23, sepulcro 2. Al cumplirse un mes del fallecimiento del ilustre torero, el Sr. Ponciano Díaz, su banderillero de confianza, su discípulo más querido le organiza una corrida de toros en la plaza El Huisachal, en beneficio de la familia del finado señor Gaviño, que se encontraba sin recursos de ninguna clase, la corrida se celebró el día 25 de abril presentándose la cuadrilla de Ponciano Díaz y la ganadería de las mejores razas. El recuerdo del matador estaba latente, “al sur de la capital, por el rumbo de los canales de Jamaica se levantó con tablones y estacas una placita que llevaba el nombre de “Bernardo Gaviño”. En el Canal de la Viga, muy cerca a aquel sitio, se encontraba la Quinta Corona, en donde su propietario tenía una especie de museo en el cual se exhibían multitud de curiosidades especialmente taurómacas y entre ellas la que llamaba mucho la atención de la concurrencia, era el traje azul y negro que llevaba el afamado torero hispano Bernardo Gaviño, al ser embestido por el toro en la plaza de Texcoco.

Por su parte, Julio Bonilla “Recortes” anotó al respecto del percance lo siguiente: “En tercer lugar salió un toro negro zaino, meleno, bien encornado y de pocas libras perteneciente a la ganadería de Ayala. El toro resultó bravo, tomó ocho puyazos, mató dos caballos, pasando a banderillas con mucho poder y ligereza de patas. El viejo Gaviño estaba contentísimo y hacía elogios de la nerviosidad del burel. “Tocaron a matar, y el diestro de Puerto Real, que vestía terno negro, con adornos de seda negra, armó la muleta y se dispuso a estoquear a aquel toro (…), se fue hacia la res, presentando la muleta, que el toro tomó bien, pero al tomar el pase se revolvió, y como el caduco torero no tenía ya el vigor necesario para afirmarse en las piernas, fue cogido por la espalda, suspendido y engatillado (…) en la región anatómicamente llamada por los facultativos hueco isquio rectal”.

Además:
El arte de la lidia, año II, Nº 9, del 28 de febrero de 1886. PARTE FACULTATIVO de las heridas que recibió Bernardo Gaviño en Texcoco, la tarde del Domingo 31 de enero de 1886 por un toro de la ganadería de Ayala, que ocasionaron su muerte: Bernardo Gaviño tiene una herida de bordes irregulares contusos, de cuatro centímetros de extensión situada en la margen derecha del ano hasta la parte posterior, que interesa en algunos puntos la piel y el tejido celular y en otras la mucosa y dicho tejido. En la parte posterior de la herida penetra en la fosa isquio-rectal a una altura de10 centímetros, perforando el recto en una obertura superior de y centímetro y ½ de diámetro. Tiene en la parte anterior e izquierda de la margen del ano otra herida de bordes irregulares de 2 centímetros ½ de extensión que interesa la piel y la mucosa hasta el tejido celular. Al nivel de los trocánteres, sobre todo en el izquierdo, grandes equímosis como de 20 centímetros de diámetro. La primera curación se la hizo en Texcoco el Dr. Osorio, y el día 1º de Febrero y 1, los Doctores Osorio, Icaza y Casasola. El día 2 al medio día tuvo un calosfrío intenso, principios de la infección que causó su muerte; desde ese momento calentura y síntomas graves, sed inextinguible, y delirio constante con asuntos de toros y en momentos de lidia; hipo casi desde ese día y parálisis de la vejiga; fetidez notable del pus de la herida que era sanguinolento y abundante. En el momento de la herida hemorragia abundante que le produjo varias lipotimias. Su muerte ocurrió a las 9.30 de la noche del día 11 de febrero estando tranquilo, muy frío y con la respiración muy frecuente y estertorosa. Se le curaba dos veces al día, con curación antiséptica y muy cuidadosa.

Fuente:
https://ahtm.wordpress.com/2012/01/31/efemerides-taurinas-decimononicas-12/

ELOY MORENO FERNÁNDEZ (1860 - 1886)

Solo para efectos ilustrativos

“Banderillas en el campo”  (1793)

Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)

Colección Particular

Banderillero extremeño, nacido el 12 de febrero de 1860 en Zafra (Badajoz), falleció el 9 de septiembre de 1886, a los 26 años de edad, víctima de una cornada. Vecino de Sevilla desde que era un muchacho, acudió a capeas y herraderos con otros de su edad y de la misma afición taurina. Sin tener puesto fijo en ninguna cuadrilla, trabajaba como tal en la temporada de 1880, en novilladas y con los matadores que le solicitaban, haciendo una mediana labor. El 9 de septiembre de 1886 se celebró una corrida de novillos en la población de Alburquerque (Badajoz) el toro llamado “Ligero, de la ganadería de don Filiberto Mira, hirió de muerte a Eloy al clavar un par de banderillas. A las seis de la tarde falleció en el hospital, a donde había sido trasladado desde la plaza.

 

Don Juan José Zaldivar Ortega, el cronista, refiere de la suerte de este lidiador que <<Eloy Moreno Fernández, banderillero, nacido el 12 de febrero de 1860 en Zafra (Badajoz), falleció en 1886, cuando contaba 26 años de edad. El 9 de septiembre de 1886 se celebró una novillada en la Plaza de Toros de Alburquerque (Badajoz), en la que el novillo, de nombre Ligero, de don Filiberto Mira, hirió de muerte a Eloy al clavarle un par de banderillas, produciéndole una cornada mortal. A las seis de la tarde fallecía en el hospital, a donde fue trasladado. Fue vecino de Sevilla cuando desde que era muchacho, y allí acudía a las capeas con tros jóvenes de su edad y aficiones. Sin tener puesto fijo en ninguna cuadrilla, trabajaba en las novilladas y con los matadores que lo solicitaban, haciendo una labor de las que el público no advertía nunca. "

 

Don Juan José de Bonifaz Ybarra, el ilustre historiador, refiere de su suerte que << el novillo “Ligero” de la vacada de Filiberto Mira, infirió mortal herida al modesto Eloy Moreno Fernández, el 8 de septiembre de 1886, en Alburquerque (Badajoz). El fatal desenlace tuvo lugar en la tarde del día siguiente. "

ATANASIO ALONSO MORENO "EL RATA" (1861 - 1886)

Solo para efectos ilustrativos
Obra del famoso pintor taurino Carlos Ruano Llopis

1878-1950

Novillero y banderillero, nacido en Madrid el 17 de noviembre de 1861. Del año 1880 a 1886, breve etapa de su vida torera, trabajó como banderillero y matador de novillos en festejos sin importancia, llegando a actuar en la Plaza de Madrid. El 9 de septiembre de 1886 se celebró una corrida en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), y al salir de colocar un par cuarteando fue enganchado, probablemente por el bajo vientre y falleció al día siguiente a los veinticinco años de edad. Fuente: Zaldívar Ortega Juan José

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz poco agrega a la historia conocida de su  trágica suerte, al referir que " en tal fecha, 9 de septiembre de 1886, se produce la cogida de Atanasio Alonso Moreno (el Rata) en San Martín de Vadeiglesias (Madrid). El deceso de este torero, que había sido novillero en cosos pueblerinos, se registro un día más tarde (10 de septiembre de 1886). "

En el portal en Internet del sitio taurino "mediaveronica.com", apartado efemérides, citan que el 17 de noviembre de 1861, un novillo de Mazpule mata en San Martín de Veldeiglesias, a la salida de un par de banderillas, a Atanasio Alonso "El Rata".

JOSÉ INÉS GONZÁLEZ "PATÓN " (XXXX - 1886)

Fortín Solano en Puerto Cabello Venezuela

Cortesía de Flickr.com

Refiere el maestro, don Juan José de Bonifaz Ybarra, en su obra “Víctimas de la Fiesta” <<que en día no determinado de fines de este siglo XIX el espada venezolano José Inés González (Patón) dejaría de existir en el coso de Puerto Cabello (Estado Carabobo, al norte de Venezuela), al ser corneado en el vientre. "

 

Abundando sobre la vida del lidiador, el destacado cronista venezolano, don Nilson Guerra Zambrano, nos informa  que su muerte acaeció a finales de 1886, y que se trataba de un novillero, es decir, sin alternativa.

EVARISTO PERALTA (XXXX - 1886)

Cuartel de San Gil

En este cuartel, el 22 de junio de 1866 los sargentos del cuartel iniciaron un levantamiento contra la monarquía de Isabel II conocido como la “sargentada”, el cual, fue un preludio de la Revolución de 1868. Demolido a comienzos del siglo XX, su lugar lo ocupa actualmente la Plaza de España.

Cortesía del Sitio Web: http://.madridhistorico.com

Cuando se acometió en Vizcaya el frustrado pronunciamiento del 19 de septiembre de 1886, don Evaristo Peralta, torero por afición, nacido en Sevilla, era a la sazón teniente del regimiento de Albuela, y encontrándose de guardia en el cuartel de San Gil fue una de las víctimas de las clases y tropas sublevadas, que le asesinaron como a sus demás compañeros de oficialidad. A su entierro acudió el Gobierno en pleno, presidido por Sagasta, y las Cortes votaron una ley concediéndole el grado de capitán y una pensión para su viuda e hijos. Comenzó en el Ejército, abandonando la carrera para dedicarse al toreo, hacia el año 1880. Capitaneó por pueblos y plazas de poca importancia una cuadrilla en la que hacía sus primeras armas el después célebre banderillero Antonio Pérez (el Ostión), siendo la provincia de Vizcaya el principal campo de sus andanzas taurinas, pero reingresó en el Ejército a instancias de sus antiguos jefes, que le tenían gran estima, dejando atrás su profesión de torero que ejerció con verdadera afición y valor. (Fuente: Anuario Taurino/ http://.fiestabrava.es)

ROBERT LOUIS "LE SABRE" (XXXX - 1886)

Solo para efectos ilustrativos
Una estrella de nuestros tiempos en deporte tan arraigado en el sureste de Francia es el afamado
“Raseteur”  Sabri Allouani
http://www.ffcc.info/article179.html

La página de Internet de la FFCC (Fédération Française de la Course Camarguaise) consigna en sus archivos de decesos de "raseteurs" víctimas de cornadas de toros, que en 1886 el valiente "raseteur" Robert Louis, de la comuna francesa de Saint-Gilles, conocido como "Le Sabre" (La espada) fue muerto por el toro "Méfiez-vous" (Cuidado), de la ganadería de Papinaud.
Fuente:
http://www.ffcc.info/article743.html

El medio informativo en la Internet: "EXPATICA.COM", publicó el 7 de septiembre de 2006 una descriptiva editorial titulada "Corridas de Toros, no solo para los españoles", donde abordan el tema de las añosas Corridas de Toros de Camargue, deporte practicado sin matar al toro en el sur de Francia, en el que los participantes intentan captar los atributos adjuntos a los cuernos de un toro. Este juego es un deporte muy popular en el Gard, Herault, una gran parte de los Bouches-du-Rhone, y en algunas comunas de la Vaucluse, donde cada año tres torneos captan la atención de los aficionados: El prestigioso "Medallón de Oro de Arles", "La Palma de Oro Beaucaire" y "Los ases del trofeo final" que se celebraran alternativamente en Nimes y Arles. El juego, cuyos orígenes se remontan al siglo XV, se catalogó oficialmente como deporte en 1975, año en que las normas se estandarizan, se entregan a los jugadores premios, y se les otorga el beneficio de contar con seguro médico y de vida, de manera que se ha convertido en un importante evento en cuatro departamentos que comprenden tales destinos turísticos bien conocidos como son Arles, Nimes, Avignon, Montpellier y Marsella. En la tauromaquia Camarguesa, un equipo de hombres vestidos de blanco, conocido como "raseteurs", corren por la arena tratando, con la ayuda de un pequeño gancho, para arrebatar borlas y cordones de cinta alrededor de los cuernos de su adversario.

Este festejo se realiza en recintos cerrados y en la mayoría de los casos fijos, como las plazas de toros españolas pero que en esta región reciben el nombre de Arenes (arenas). El ruedo cuenta con una forma de elipse y la barrera es baja para facilitar el salto de los razeteurs, en los muros de las gradas barras y peanas ayudan a librarse de las embestidas y posibles saltos del animal. El festejo comienza con el desfile de una banda de música, le siguen un grupo de mujeres ataviadas con el traje típico arlesín y a continuación los representante de cada manade (ganadería) montados a caballo, juntos forma un pasillo por el que atraviesan los razeteurs atraviesan al son de la música de "Carmen" para saludar a los miembros de la presidencia, a este desfile-presentación de le denomina Capelado. Llegados a este punto conviene destacar que existen varias categorías y tipos de corridas: As Elite 1 (algo así como la primera división), Avenir, Etalons, Protection. En estas categorías los animales participantes son toros capones pero también hay otras course en las que toman parte vacas y toros aun sin castrar. Lo mas normal es que cada toro participante, siete en toda la tarde, sea de una ganadería diferente y los toros tienen una preferencia por encima de los razeteurs en la elaboración de los carteles, son animales que gozan de mayor fama que las vacas de nuestra zona y arrastran tras de si años de experiencia en diferentes ruedos. En todos los casos el orden que se sigue en una corrida camarguesa es el mismo: Al primer toque de trompeta se abre la puerta del toril y sale el toro al ruedo. Durante un minuto el animal tiene la oportunidad de desplazarse a sus anchas para reconocer la plaza. Cuando suena el segundo toque, los "razeteurs" comienzan a realizar los razets (recortes) que tienen por objetivo quitarle los atributos sujetos en los cuernos del toro, con la ayuda de un crochet (gancho).
El orden para quitar los atributos es inamovible:
Coupe de la cocarde (corte de la divisa o escarapela) : hay que cortar el pequeño trozo de tela rojo sujeto por una hilo y situado en medio de la testuz.
Cocarde (divisa o escarapela): la cinta roja.
Glands (borlas): pequeños pompones de lana blanca sujetos por una goma, cada una en un cuerno.
Frontal: cordel que une los cuernos entre ellos en la parte de la nuca.
Ficelles: son una serie de hilos que rodean los cuernos del toro en su cepa.

El presidente de la corrida va dando los premios a medida que se desarrolla la corrida. Estos son donados tanto por simpatizantes del club taurino organizador como por cualquier otra persona que lo desee. La cuantía de los premios aumenta dependiendo de la categoría e importancia del festejo y también por la dificultad que presenta el toro. En la lidia del animal, que se alarga en un cuarto de hora, los razeteurs cuenta con la ayuda de los torneurs, hombres que colocan al toro en la mejor situación. Al finalizar se realiza un recuento de los atributos quitados y permiten a los razeteurs contabilizar el dinero y los puntos obtenidos. Con esos puntos se realiza una clasificación ya que al igual que los toreros y novilleros, también existe un escalafón de razeteurs. Detrás de una course camarguaise hay mucho trabajo y bien organizado gracias a la Federación Francesa de la Course Camarguaise www.ffcc.info , en su web pueden comprobar con meses de antelación el calendario de festejos con los toros participantes, razeteurs, precio de las entradas e incluso quien será el presidente del festejo. Todo un ejemplo de eficacia.
Fuente:
Víctor Manuel Giménez Remón
http://www.festejospopulares.net/reportajes/2007/la_camarga/camarga.htm

PEDRO DURÁN (XXXX - 1887)

Solo para efectos ilustrativos

“El Picador Obligando al Toro con su Pica”

Aguafuerte de Pablo Picasso (1957)

Ricardo Durán.-Picador cogido por toro el 23 de octubre de 1887, falleciendo el 27 del mismo mes a consecuencia de las lesiones. (Fuente: Accidentes Oculares en la Tauromaquia I de 1801 a 1941,  de los Doctores Diego Puertas Bordallo y Pablo E. Celis Rojas); por una extraña razón lo relacionan en su listado con este nombre.

 

En su libro “Víctimas de la Fiesta”, el ilustre cronista taurino español, don Juan José de Bonifaz Ybarra, lo refiere como PEDRO DURÁN, al relatar  que << el mexicano, de Guanajuato, Pedro Durán murió el 27 de octubre de 1887, como consecuencia de las heridas que le produjo un toro el anterior día 23. Toreaba en dicha ocasión, como tantas anteriores, en las cuadrillas de espadas hispanos "

El picador Pedro Durán sufre mortal cornada el 23 de octubre de 1887 en el coso EL Paseo Viejo de México por un toro del hato de Guanamé, que debutaba en la capital del país. En dicha corrida actuaron los diestros, el andaluz Francisco Jiménez "Rebujina" y el gaditano Manuel Díaz "Lavi" -hijo-. (Fuente: Efemérides Taurinas/http://suertematador.com)

También el acreditado historiador fallecido, don Ángel Villatoro, en su "Antología Taurina Mexicana"(página 131) refiere que << PEDRO DURAN. Natural del estado de Guanajuato (México), habiendo nacido en la capital del mismo. Fue picador de toros, con buen cartel entre los toreros mexicanos y españoles que trabajaban en la República en el último tercio del siglo pasado. El 23 de octubre de 1887, toreando una corrida que mataron los diestros hispanos "Habanero" y "Rebujina", recibió una cornada en la pierna derecha, y en la caída se facturó además, el fémur. Falleció cuatro días después como consecuencia de tal percance. >> Con tres crónicas refiriéndole como PEDRO en vez de RICARDO, podemos afirmar que los Doctores Diego Puertas Bordallo y Pablo E. Celis Rojas se equivocaron en su nombre.

Citan en el libro "Necrología Taurina", de Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939) publicado en 1889: Pedro Durán.- En la plaza del Paseo de México, el tercer toro de la corrida, coge al diestro americano Pedro Durán y le infiere una herida en el tercio inferior de la pierna derecha con fractura del hueso cuya herida complicada con un flemón gangrenoso, le llevó al sepulcro al tercer día de sucedido el percance. Septiembre de 1887.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

JUAN ROMERO FERNÁNDEZ "SALERI " (1861 - 1888)

Juan Romero Fernández "Saleri" Cortesía de don Rafael González Zubieta "El Zubi" http://rafazubi52.blogspot.com/search/label/La%20Muerte%20que%20mitifica%20a%20los%20toreros

Refiere el cronista y Dr. Juan José Zaldívar Ortega  en su obra “Toros Notables” que el banderillero español Juan Romero "Saleri", de la cuadrilla sevillana de Diego Prieto Barrera (Cuatro Dedos), resultó mortalmente  herido en la ingle izquierda cuando realizaba un salto con la garrocha, por lo que falleció a los 27 años de edad  el 15 de enero de 1888 en la Plaza de Toros El Paseo, en la ciudad de  Puebla, México;  la fatal cornada se la infirió el toro “Marinero” de la vacada de San Diego de los Padres propiedad de don Nicolás González Jáuregui, sin embargo, los cronistas taurinos mexicanos AB y ABB refieren que fue muerto por el toro de nombre "Campero" de la dehesa de San Cristóbal La Trampa.

Diego Prieto Barrera (Cuatro Dedos) organizó por su cuenta una corrida en la plaza de Puebla de los Ángeles, México, para matar él y (el Zocato) seis toros de San Cristóbal de La Tampa. Dio comienzo la corrida con mucho interés y entusiasmo porque los tres primeros toros salieron muy bravos. Juan Romero (Saleri) pareó al segundo en unión de “Blanquito”, poniendo dos estupendos pares, uno al cuarteo y otro a toro parado. Apareció el cuarto toro, llamado “Campero”, berrendo en negro, y resultó manso, por lo que el público pidió su vuelta al corral. No accedió el presidente a la petición y sucedió lo siguiente, explicado por “Blanquito” en una carta dirigida a un amigo de Sevilla: "Puebla, 18 de enero de 1888: Apreciable amigo José: El contenido de ésta es para manifestarle la desgracia ocurrida de su compadre; sabrá usted como el día 15 de enero toreamos en este pueblo por primera vez, con un entusiasmo atroz, y sobre todo, con el difunto. Salimos toreando y no hemos oído más palmas nunca. Diego, en la muerte estuvo muy bien, y todos y su compadre; ha sido una de las tardes que hemos gozado más. Al mismo toro de la desgracia dio un cuarteo con la garrocha en la mano, el mejor que ha dado en este mundo; calcúlese lo que se armaría, pero entre Diego y (el Morenito) echaron una riña con él para que no lo saltara. Era un toro que de torearlo estaba manso, y usted sabe lo cansado que él se ponía.  El público, al ver las demostraciones, se echó encima chillando, y le brindó el toro al gobernador de ésta; ya aquí es donde no nos pudimos explicar lo que iría a hacer; no lo sabía más que Dios y él. La cuestión. Citó al toro, se le arrancó, y él, lo mismo, sin saltar y sin hacer nada; se mete en la cara del toro como un tonto, como un muerto, es decir, como una estatua, inmóvil y sin moverse, sin saber lo que pasaba, asustado. En el momento no hizo el toro más que meterle la cabeza, y todo fue un pronto, engancharlo y dejarlo caer en seguida; ni derrotó, ni se movió el toro para nada, ni lo detuvo en la cabeza; pero en ese pronto, cuando cayó para el otro mundo, no hemos tenido el consuelo de oírle hablar nada. Yo me llevé el toro, y cuando lo cogieron muerto, era menester ver el cuadro: todos llorando, y al instante suspendieron la corrida. El público, superior; la cornada parecía la picada de una avispa, en la ingle derecha, en el nacimiento del empeine; no echó ni una gota de sangre. Sobre la cuestión de su entierro mandó el gobernador una razón: que él lo costeaba todo, no dejando pagar nada; y el día del entierro fue el desborde de 7,000 personas. El domingo, o sea el día 22 del mismo mes, es el beneficio para la familia y otro en México. Le mandaré noticias; todo lo suyo lo ha guardado Diego, y se ha hecho inventario. Sin más, su seguro servidor, Blanquito."

“Recortes”, el afamado cronista taurino, describe así la desgracia: "salió el cuarto, “Campero”..., que resultó un completo buey. Se emplazó en los medios sin hacer caso de capotes ni caballos, hasta que pasados unos minutos comenzó a correr por la plaza buscando la salida. El público pidió fuese devuelto al corral, a lo que no accedió el presidente, y entonces Juan Romero Fernández (Saleri,) –nacido en Sevilla en 1861-, que vestía de verde botella y plata, cogió la garrocha para dar el salto, su suerte favorita, en la que tanta seguridad tenía y por la que obtuvo tantos aplausos en cuantas plazas la ejecutó... Dio un recorte a cuerpo limpio y después citó con la garrocha; pero viendo que el toro no acudía disminuyó la distancia avanzando unos pasos. El toro se encampanó, arrancó de pronto y el banderillero clavó en el suelo la garrocha elevándose en el aire: el toro se quedó en la suerte y en el aire enganchó al diestro por la ingle izquierda,  introduciéndole el asta como unos cuatro centímetros. Derrotó de nuevo y lo recogió, causándole una herida en la frente. El torero se levantó con mucho trabajo, se llevó las manos al vientre y cayó al suelo, donde lo recogieron sus compañeros; antes de llegar a la enfermería se puso en pie, dio unos cuantos pasos y cayó de nuevo, exclamando: ¡Dios mío, sálvame! ¡Virgen del Carmen! El parte facultativo decía: "Como el señor juez, que tuvo que intervenir en este asunto, no ordenó que se hiciera la autopsia, necesaria, no se puede decir cual fue la verdadera causa de la muerte de Juan Romero (Saleri). La segunda herida estaba situada en la fosa ilíaca izquierda, a tres centímetros arriba de la parte media del pliegue inguinal correspondiente, de dirección casi paralela a la de dicho pliegue, y de cinco centímetros de longitud. Esta herida penetró en la cavidad abdominal." En plena popularidad, acabó la vida de Juan Romero (Saleri), cuya campaña ante los toros fue breve, pero brillante. Ejecutaba las suertes con arrogancia, bizarría y habilidad, y cayó vencido en la arena cuando su porvenir se le presentaba lleno de promesas gloriosas.

Por su parte, el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << el sevillano,  Juan Romero Fernández (Saleri), que figuró en las cuadrillas de Fernando Gómez (el Gallo) y Diego Prieto (Cuatro dedos), toreó en plazas mexicanas durante la invernada de 1887-88. Lo hizo en Puebla de los Ángeles el 15 de enero de 1888 y al intentar poner en práctica la suerte del salto de la garrocha fue herido en la ingle derecha por un toro de la divisa de San Cristóbal de Trampa, sobreviniendo la muerte en forma instantánea, por lo que se suspendió el festejo."  

Don Fernando García Bravo, en sus "Efemérides de la Semana" que le publica la revista "6TOROS6" (Número 342, del 16 de enero de 2001) refiere que. El 15 de enero de 1888, muere en la plaza de toros de Puebla (México) el banderillero Juan Romero "Saleri". El toro "Pampero" de la ganadería de San Cristóbal de la Trampa, le dio una gravísima cornada al ejecutar el salto de la garrocha. "Saleri" tenía 27 años y actuaba a las órdenes de Diego Prieto "Cuatrodedos".

Por su parte el cronista Rafael González Zubieta "El Zubi", refiere en su Blog Taurino en la Internet "Larga Cordobesa" que: Juan Romero Fernández "Saleri", fue un banderillero nacido en Sevilla el 11 de noviembre de 1861, que murió con 27 años en la plaza de toros de Puebla de los Ángeles (México) a consecuencia de la cornada recibida por el toro "Pampero", de la ganadería de San Cristóbal de Tampa, al hacer el salto con la garrocha, suerte que realizaba magistralmente en la que no tenía rival. El pasado 15 de enero se cumplieron ciento quince años de su muerte, producida en 1888. Tras pasar por las cuadrillas de los novilleros Cacheta, Punteret y Currito Avilés, debuta en Madrid a las órdenes de Fernando Gómez "El Gallo" en 1885, ocupando el lugar dejado precisamente por Rafael Guerra "Guerrita". Ese día deja constancia de su clase torera cobrándose un gran triunfo como banderillero ya que brilló con luz propia. Acompañó a Fernando "El Gallo" hasta 1887, en que se pasa a la cuadrilla de Diego Prieto "Cuatrodedos", con quien viaja a México para hacer la temporada de invierno allí. El 15 de enero de 1888 "Cuatrodedos" y Carlos Borrego "El Zocato" son contratados para matar seis toros de la ganadería de San Cristóbal de Tampa en Puebla de los Angeles en México. La tragedia se produjo en el cuarto toro, un berrendo en negro, manso como un buey de nombre "Pampero", que fue muy protestado por el público al presidente del festejo, que decidió dejarlo en la plaza. Aquel día Juan Romero "Saleri" vestía de verde botella y plata. El torero sevillano no hizo caso de las advertencias de los compañeros y cogiendo la garrocha para dar el salto se dirigió hacia el toro. Dio un recorte a cuerpo limpio y cita al bicho con la garrocha. Viendo que el toro no acude a la cita "Saleri" se acerca cada vez más a él. El toro se encampana y arranca de improviso. El torero clava la garrocha en suelo y salta en el aire en el momento en que el toro se para en la suerte y en el aire lo engancha por la ingle izquierda metiéndole el asta en el abdomen hasta el vientre unos cinco centímetros. Derrota de nuevo y lo recoge causándole una herida en la frente. "Saleri" es conducido a la enfermería donde ya llega sin vida. Su compañero Manuel Blanco "Blanquito", dijo que "la herida no dio ni una gota de sangre y que era tan grande como la picadura de una avispa". Al no haberle sido practicada la autopsia, nunca se supo a ciencia exacta la causa de su muerte. El presidente suspendió el festejo y el Gobernador del Estado costeó el entierro del torero sevillano allí en Puebla, al que acudieron varios miles de personas. Sus compañeros le erigieron un mausoleo en su memoria y le colocaron la siguiente inscripción: "D.E.P. El banderillero español Juan Romero Fernández "Saleri" falleció víctima de su profesión en la Plaza de Toros de Puebla la tarde del domingo 15-1-1888. Sus desconsolados y queridos compañeros no lo olvidan y le dedican este recuerdo. Diego Prieto "Cuatrodedos", Carlos Borrego "Zocato", Manuel Mejías "Bienvenida", Antonio García "Morenito", Manuel Blanco "Blanquito", Luis Peralta, Francisco Guzmán y Rafael Sáez".


Cortesía de
http://www.todocoleccion.net/toros-torero-juan-romero-saleri-muerto-mexico-ano-1888-pieza-excepcional~x26556495

El ilustre historiógrafo Héctor Budar nos explica en una muy documentada editorial de su autoría de nombre: "Casos y Cosas de Toros/ Histórica Plaza El Paseo I", publicada en la acreditada revista taurina "En Los Medios" del cronista Óscar Mejía, del 2 de julio de 2013, que en la ciudad de Puebla de los Ángeles, estado de Puebla, en México, tuvo en los siglos dieciocho y diecinueve varias plazas de toros pero ninguna con la importancia de la "Plaza el Paseo", que permaneció en actividad durante 96 años de 1814 a 1937. Este coso tomó el nombre del lugar donde estaba ubicada, frente al Paseo Nuevo, hoy Paseo Bravo, entre las actuales calles 3, y 5 poniente. Uno de los hechos históricos de la tauromaquia mexicana sucedió aquí, el 13 de abril de 1879, cuando el maestro español Bernardo Gaviño otorgó la primera alternativa que se dio en suelo azteca al diestro atenqueño Ponciano Díaz. Este es uno de los muchos acontecimientos registrados en esta plaza que tenía un aforo de tres mil localidades y estaba construida de concreto con la parte superior de madera.
En este artículo nos vamos a ocupar de un suceso que puso un negro crespón en este coso. Nos referimos a la muerte del bandillero español Juan Romero Fernández, “Saleri”. En el otoño de 1887, su paisano el matador de toros Diego Prieto “Cuatrodedos”, formó una cuadrilla con el también matador de toros Carlos Borrego “Zocato”, los banderilleros “Morenito”, “Bienvenida”, “Blanquito” y Saleri y se embarcaron hacia México. Cuatrodedos fue un torero sin grandes logros artísticos, pero sí hábil en el negocio empresarial taurino. A falta de contratos se convertía en empresario, como lo hizo el 15 de enero de 1888 en Puebla. La publicidad salió a las calles, causando gran interés para ver la anunciada presentación, de Diego Prieto “Cuatrodedos” y Carlos Borrego “Zocato”, con ganado de San Cristóbal La Trampa. Llegó el día indicado y los toreros radicados en la capital del país, viajaron muy temprano a la angelópolis en el tren interoceánico, el mismo día de la corrida, con acepción de Saleri y el picador “Cantares”, los cuales no se habían dejado ver desde la noche anterior, por haberse ido de juerga, teniendo que salir dos horas después en el Mexicano. Cuando estaban colocando sus avíos los descubrió la señora Enedina Reboyo de Márquez, esposa del gobernador de Puebla, los invito a sentarse cerca de ella. Todo el trayecto estuvieron conversando, de toros, naturalmente. Al despedirse la señora le pidió a Saleri, le brindara el salto de la garrocha, a lo que Juan accedió. El picador se fue hacia la plaza y Saleri rumbo al hotel Diligencias, al llegar se encontró a sus compañeros ataviados que ya iban rumbo a la plaza. Saleri se vistió a toda prisa y los alcanzó antes de empezar la corrida. El festejo empezó con éxito. Salió el cuarto toro que se emplazó en los medios dando problemas como si estuviera toreado. Saleri cogió la garrocha fue al palco del gobernador y le brindo a su esposa como le había prometido. Sus compañeros trataron de impedir que consumara la suerte, el no hizo caso y fue al toro, lo citó, el toro no acudió al cite, caminó unos cuantos pasos más, clavo la garrocha, no se pudo elevar por la corta distancia y cayó entre los cuernos, el toro lo enganchó del muslo derecho dándole una cornada en la ingle, al derrotar le pegó en el cuello rompiéndole la aorta causándole una intensa hemorragia interna, se levantó dio unos cuantos pasos cayó y cuando sus compañeros lo levantaron le escucharon decir: Dios mío este toro me ha matado, virgen del Carmen sálvame, fue su ruego antes de expirar. En los tendidos corrió la noticia que el valiente Saleri había muerto y suspendieron la corrida. Sus compañeros inconsolables lo velaron en la iglesia de la Compañía entre gran cantidad de gente, que no daba crédito a lo sucedido, coronas del gobierno de gente de la sociedad y ramos de flores del pueblo, bordeaban el ataúd. A las diez de la noche se presentó el gobernador Rosendo Márquez disculpando a su esposa que estaba inconsolable, haciéndoles saber que él costearía todos los gastos del funeral. A las cuatro de la tarde del día anterior partía plaza, sonriente, veinticuatro horas después con el triste doblar de campanas iba entre miles de personas en una caja mortuoria a recibir cristiana sepultura.


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx/2013/04/juan-romero-saleri-tiene-esta-foto.html

El cronista José Antonio Román Romero, propietario del Blog en la Internet: "De Hombres, Toros y Caballos" nos comenta, el 29 de abril de 2013, en una muy completa editorial titulada: "Los Saleri", al referirse a Juan Romero Fernández "Saleri": Tiene esta foto (donde aparece con la garrocha) lo menos ciento veintiséis años. Está hecho, como aquel de Canales, en Barcelona, en casa de Torija, y como el original murió hace ciento veinticinco años en América, por eso digo que la fotografía en cuestión data de ciento treinta años, cuando menos. Pertenece la misma al primer diestro que ostentó el apodo de Saleri, el cual le aplicaron porque, siendo vendedor ambulante de sal, pregonaba la mercancía de un modo tan especialísimo que parecía que pronunciaba la palabra que luego le sirvió de sobrenombre.

A Juan Romero Fernández, que así se llamaba el mentado Saleri, le entró la afición de jovenzuelo, y aunque fue en sus primeros años barbero, alfarero, cochero, fundidor y vendedor de sal, acabó por ser lo que había soñado. Después de trabajar como banderillero con algunos matadores de novillos, ingresó en la cuadrilla del señor Fernando el Gallo en compañía de un tal Lobito, pareja que en dicha cuadrilla sustituyó al célebre Guerrita cuando éste dejó de pertenecer a ella para incorporarse a la de Lagartijo. Esto ocurría en septiembre del año 1885. En el invierno de 1887-88 fué Saleri a Méjico con el espada Cuatrodedos, y toreando en Puebla de los Angeles el 15 de enero del segundo de dichos años reses de San Cristóbal y de Tampa perdió la vida el infortunado banderillero.

Recordemos el trágico episodio: Salió el cuarto bicho, "Campero", completamente buey, y el público pidió que fuese devuelto al corral, a lo que no accedió el Presidente. Saleri' sin reparar en que el animalucho, por sus malas condiciones, no permitía que anduvieran con él haciendo dibujos, quiso practicar el salto de la garrocha, su suerte favorita, y aunque sus compañeros trataron de disuadirle, el diestro no hizo caso, y luego de brindar al gobernador de aquel Estado, dio un recorte a cuerpo limpio, citó con el palo, afianzó éste, se elevó y cayó en las astas de la res, pues ésta se quedó en el centro de la suerte, y al recibir con sus armas el cuerpo de Romero, introdujo una de ellas en la ingle izquierda del desventurado lidiador.

Cuando entró en la enfermería estaba muerto. Al fallecer contaba veintiséis años, pues había nacido en Sevilla el 10 de noviembre de 1861. Sus restos fueron exhumados en 1896 por cuenta del espada Quinito y recibieron sepultura definitiva en el cementerio de San Fernando, de Sevilla. Lo que hizo Juan Romero en Puebla más fué temeridad que valentía, y ya sabéis que dijo el príncipe de los ingenios que la valentía que se entra en la temeridad, más tiene de locura que de fortaleza.
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2013/04/juan-romero-saleri-tiene-esta-foto.html

JOAQUÍN SANZ ALMENAR " PUNTERET " (1853 - 1888)

Cogida del Punteret en Montevideo.

Revista taurina La Lidia. Año VII. Madrid, lunes 7 de Mayo de 1888. Núm. 6.

Autor: J. Chaves.

Banderillero y Matador de toros natural de Játiva, provincia de Valencia nacido el 10 de octubre de 1853. El 21de julio de 1878 se celebró en Alicante una corrida de seis toros de Antonio Flores para “Cara-Ancha”  y Fernando “El Gallo”. Al sonar el clarín a banderillas en el quinto toro, Sanz, que asistía de espectador, saltó al ruedo y con el  permiso de la presidencia, le colocó tres buenos pares al de Flores. El 19 de diciembre de 1880 hizo su presentación en la Plaza de Madrid, como banderillero, en una corrida para “El Ostión” y  “Mateíto, banderilleando de primeras con Ramón López el último toro, llamado “Rumbón, de don Recio Ipola, clavando dos soberbios pares al cuarteo, que le valió una ovación y que el público pidiera para él la muerte del toro, cosa que no permitió “Mateíto”. Tomó la alternativa en La Real Maestranza de Caballería de Sevilla el 3 de enero de 1886 de manos de Luis Mazzantini que le cedió un toro de la dehesa de Saltillo de nombre “Bailarín” y,  el 10 de octubre 1886 confirmó el doctorado en la Villa del Oso y el Madroño. Le cedió los trastos nada menos que una figura de prosapia: Salvador Sánchez “Frascuelo”. Probando mejor fortuna en Sudamérica, el diestro setabense fue cogido por "Cocinero", toro de la ganadería de d. Felipe Victoria,  en la Plaza de la Unión de Montevideo Uruguay el 26 de febrero de 1888, durante la colocación de un par de banderillas sentado en una silla; exceso de arrojo que le costó la vida y que fue considerado por muchos como un suicidio. Murió el siguiente 28 de febrero a las 2 de la tarde (el maestro Bonifaz la precisa el día 27 de febrero de 1888),  a resultas de peritonitis o tétano por una cornada en el muslo derecho que interesaba el peritoneo, esa tarde toreaba con “El Ecijano”. El luctuoso suceso ocasionó fuertes debates parlamentarios, que finalmente determinaron la supresión de la fiesta de los toros en la República Oriental del Uruguay,  esto se produjo por la ley 2017 del 12 de Septiembre de 1888, aunque hay constancia de eventuales festejos celebrados con lidia de toros a muerte  hasta los años de 1936 y 37. (Crónica de don Juan José Zaldívar Ortega).

Por su parte el historiador taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de este lidiador, que << lejos de su ciudad natal, la valenciana Játiva, habría de encontrar el fin de sus días Joaquín Sanz Almenar (Punteret). Actuando en Montevideo Uruguay el 26 de febrero de 1888, fue corneado en el muslo derecho por un cornúpeta de la ganadería de Felipe  Victoria, lo que motivó su muerte el día siguiente en la capital uruguaya. "

Don José Antonio Román Romero, el laborioso cronista coetáneo, escribió en su visitado Blog en Internet: "De Hombres, Toros y Caballos", una editorial titulada: "La muerte de Joaquín Sanz Almenar (Punteret) acabó con los toros en Uruguay", y que por su preeminencia, copio textualmente junto con sus 2 ilustraciones:


Joaquín Sanz Almenar (Punteret)
http://gestauro.blogspot.mx/2013/09/joaquin-sanz-almenar-punteret.html

De suicidio ha calificado alguien el desgraciado fin del diestro Joaquín Sanz (Punteret), acaecido en Montevideo el día 28 de Febrero de 1888, a consecuencia de la tremenda cogida que sufrió dos días antes en la plaza de toros de la Unión. Aquella cornada tuvo, a más de las tristísimas consecuencias de la muerte de Punteret, la de motivarla prohibición de las corridas de toros en el Uruguay, a petición de los diputados de la capital, a quienes impresionó hondamente la desgracia.

He aquí cómo ocurrió ésta: Se dio suelta al toro tercero de la tarde, que era, como los demás de la corrida, de la ganadería de D. Felipe Victoria y atendía por "Cocinero". Salió del toril con tantos pies que el buen banderillero "Serranito" lo juzgó a propósito para ejecutar el salto de la garrocha y hasta lo intentó dos veces, pero en ambas demostró la res su picardía, porque se arrancaba rápida como una bala en cuanto le citaba el torero, y cuando éste, confiado, armaba la garrocha para dar el salto, se paraba en seco el toro para medir el terreno y asegurar la cogida y se arrancaba otra vez con las de Caín. Entraron en funciones los piqueros, y en este tercio dio nuevas pruebas de mala intención el bicho, que sólo embestía cuando podía colarse sorteando la puya. Consecuencia de esto fue que "Cocinero" pasó a banderillas con todas sus facultades, y conociéndolo "Hierro" y "el Ecijano", quisieron ver si lo aplomaban algo antes toreándolo al alimón. El toro entró bien a los dos primeros capotazos, pero no quiso dejarse engañar por el tercero; miró los bultos, eligió el que mejor le parecía, y en vez de irse hacia el percal, embistió al "Ecijano" con tal ímpetu, que no le cogió y le destrozó por verdadero milagro. La suerte no tuvo el lucido fin acostumbrado; pero como siempre sucede, fue muy aplaudida. Estos aplausos excitaron el amor propio de Punteret, que, por desgracia suya, no había salido a la plaza en perfecto estado de serenidad, y proponiéndose obtener una ovación cogió un par de rehiletes y una silla, para quebrar tan arriesgada suerte. Al coger la silla se dio con ella un tremendo golpe en la cabeza y ya, completamente aturdido, por su anormal estado y por el golpe, colocó el asiento en la jurisdicción del toro, en sitio en que todos los inteligentes vieron que no había escape. No se pudo evitar la desgracia. "Cocinero", que repitió sus faenas de la garrocha y de la suerte de varas, se arrancó al cite de "Punteret", se paró de pronto cuando estuvo más cerca, lo enfiló bien y le embistió sin darle tiempo a separar las piernas que imprudentemente había cruzado para lucirse más.


Cortesía de:
http://gestauro.blogspot.mx/2013/09/joaquin-sanz-almenar-punteret.html

La cornada fue tremenda. "Punteret" quedó tendido, inanimado, en el ruedo y el toro se revolvió para recargar y destrozarle, pero atrajo su atención la silla y la hizo añicos dando lugar a que acudieran los peones, le distrajesen y se llevaran el cuerpo de "Punteret". Cuarenta horas después fallecía éste víctima de una peritonitis según unos, del tétanos en opinión de otros, y del enorme destrozo que el cuerno produjo en sus entrañas según la creencia general. Joaquín Sanz nació en Játiva (Valencia) el 10 de Octubre de 1853. Se presentó en Madrid como matador de novillos en la corrida celebrada el 9 de Enero de 1881, y desde el primer momento logró las simpatías del público, pues era valiente, apuesto y tenía innegables cualidades para la lidia de reses bravas. Con la cuadrilla de Ángel Pastor y en calidad de banderillero volvió á salir en la plaza madrileña el 5 de Junio del mismo año. Deseoso de avanzar y considerándose suficientemente preparado, tomó la alternativa de manos de Luis Mazzantini, en Sevilla, el 3 de Enero de 1886, y le confirió el doctorado en Madrid "el Frascuelo" el 10 de Octubre siguiente. Fue aquella alternativa memorable por lo accidentada y tal vez otro en lugar de Joaquín hubiese renunciado al toreo aquella misma tarde. Era el ganado de la vacada de D. Eduardo Ibarra. El que rompió plaza se llamaba "Coriano", y era negro, bragado, ojalao, de libras y bien puesto de defensas; todo el aspecto de un toro excelente, pero los hechos de un malísimo toro. Pasó a banderillas con el morrillo limpio y se las pusieron de fuego. En el último tercio, "Punteret", ayudado por "Frascuelo", dio a "Coriano" 53 pases y entró a matar pinchando en hueso; el toro le acosó y le cogió sin graves consecuencias; entró por segunda vez, con otro pinchazo delantero, y nuevamente fue derribado; a la tercera fue acosado también y se vio en peligro, y, por último, terminó con una estocada caída, después de la cual se retiró a la enfermería y no volvió a salir en toda la tarde ¡pobre Punteret¡
Fuente:
http://gestauro.blogspot.mx/2013/09/joaquin-sanz-almenar-punteret.html


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx/

FRANCISCO TORRES CAMPOS "EL CURRO" (1853 - 1888)

Solo para efectos ilustrativos
“Citando a Banderillas”
Aguafuerte de Pablo Picasso (1957)

Novillero y banderillero de la segunda mitad del siglo XIX, nacido en Sevilla el 27 de noviembre de 1853. Toreó en varias plazas de las repúblicas americanas;  el día 27 de mayo de 1888 sufrió una cogida en la Plaza Colón de la Ciudad de México, a consecuencia de la cual falleció el 30 de mayo de 1888, a los 35 años de edad, tras dolorosa agonía.

Abundando sobre la tragedia, la siguiente crónica de don Juan José Zaldívar Ortega,  refiere los detalles del suceso. << Hallándose Francisco Torres Campos “ el Curro” de espectador en la Plaza de Toros  Colón de la ciudad de México (D. F.), con fecha 27 de mayo de 1888, bajó al ruedo y solicitó permiso para dar muerte a uno de los toros; la  presidencia accedió a su pretensión, y en el momento de arreglar la muleta para iniciar la faena, se le arrancó el astado, porque se había dado cuenta perfectamente de que estaba distraído el diestro, y le enganchó, causándole una cornada de la que murió el día 30 del mismo mes. Toreó como banderillero en cuadrillas de novilleros, y después de algunos años entregado en tal especialidad, marchó a México, donde se dedicó a estoquear, fijando allí su residencia. "

Respecto de la trágica andadura taurina de este banderillero, el cronista don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere que <<  también era sevillano Francisco Torres (Curro) e igualmente (se refiere a  “Saleri”) habría de morir violentamente en un coso mexicano. En esta ocasión en el capitalino, donde fue empitonado el 27 de mayo de 1888, lo que ocasionó su muerte el inmediato 30 de mayo de 1888. "

Quizá por residir en México, el docto Villatoro le toma por mexicano al incluirlo en su "Antología Taurina Mexicana", y de quien escribe: << FRANCISCO TORRES (CURRO). Novillero sin pretensiones, que no dejó más recuerdo fulgurante de su vida torera que la trágica muerte que tuvo, acaecida en México el 30 de mayo de 1888, como consecuencia de la gravísima cogida que le infirió en la ingle un astado criollo en la corrida celebrada el 27 del mismo mes.>>

Don Luis Ruiz Quiroz, el afamado cronista, refiere en sus efemérides taurinas que publica la página en la Internet "Campo Bravo-México" de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL),que un 30 de Mayo de 1888 muere el novillero sevillano Francisco Torres "El Curro", victima de una cornada por el toro "Comanche", de la Canaleja, cedido por Gabriel López "Mateito" en la Plaza "El Paseo" de la Ciudad de México.

MATÍAS UCETA "COLITA " (XXXX - 1888)

Solo para efectos ilustrativos

Avenida Felipe II en 1926

Al  fondo la  antigua plaza de toros de Madrid antes de construirse la plaza de toros de Las Ventas

Cortesía del Sitio Web: http://.fuenterrebollo.com

Cierto renombre alcanzó el varilarguero Matías Uceta (Colita), de apellido bien torero, que dejó de existir el 10 de junio de 1888 por las lesiones producidas en la plaza de Madrid por un cornúpeta del hierro del duque de Veragua. (Crónica de don Juan José de Bonifaz Ybarra, de su libro “Víctimas de la Fiesta”.)

RAFAEL SÁNCHEZ "BEBE" (XXXX - 1888)

Rafael Sánchez Fernández (Bebe)
Libro Víctimas del Toreo de
Don Juan José Zaldivar Ortega (Tomo I)

Banderillero que fue herido de muerte por el toro  “Cimbareto” al querer quebrarlo de rodillas; era  un astado de la dehesa del Saltillo que se lidió en Cartagena el 5 de agosto de 1888 y que le produjo una profunda  cornada en el muslo izquierdo que le dejó inútil para la profesión y al poco tiempo falleció  a resultas de sus complicaciones. Cuentan que al cortarle la pierna al sobrevenir un problema de gangrena gaseosa, exclamó, presa de verdadera desesperación: "Ya me sobra la coleta."


Cortesía de
http://lafiestaprohibida.blogspot.mx/p/gestos-toreros.html

Entre sus aciertos profesionales estuvo el haber regentado una excelente cuadrilla de niños toreros cordobeses, entre los cuales destacaron sus afamados tocayos Rafael Molina Martínez “Lagartijo Chico” y Rafael González Madrid “Machaquito” (El Tercer Califa del Toreo) y el haber ocupado puesto destacado en las cuadrillas de “Lagartijo”, “Frascuelo” y “Guerrita”, exigentes matadores todos ellos,  lo que nos habla de la grande calidad y arte que debió tener.


Cortesía de
http://gestauro.blogspot.mx/2014/04/rafael-sanchez-fernadez-bebe.html

El destacado historiador taurino, don José Antonio Román Romero, a manera de enmienda de lo que narra el doctor Juan José Zaldivar Ortega, me envía la siguiente nota respecto de la suerte final de Rafael Sánchez Fernández "Bebe", tomada de enciclopedia virtual "Cordobapedia".- Torero cordobés que nace el 28 de junio de 1869 en la década de los sesenta del siglo XIX llamado de apodo “Bebe” por tener la cara muy aniñada. Procedía de la familia torera de los "Poleos", siendo su padre primo hermano de "Lagartijo" Comienza ocasionalmente en la cuadrilla de Rafael Molina Sánchez "Lagartijo" pasando a formar parte posteriormente con su paisano Rafael Guerra Bejarano "Guerrita", gracias a éste lo da a conocer como rehilero. Ingresa a las órdenes Salvador Sánchez “Frascuelo”, donde llegó a ser unos de sus peones de confianza. Viendo Salvador sus dotes artísticas puso su empeño en que fuera el continuador de su escuela como matador, ajustando algunas corridas con la condición de que el “Bebe” estoqueara algunos toros. Su presentación como novillero en Madrid la realizó en el 13 de marzo de 1887 lidiando un toro de Veragua llamado "Sombrerero" que no dio mucho juego. Siguió estoqueando, dándose el caso de matar dos toros asignados al diestro Mazzantini por estar ausente. En la tarde del 5 de agosto de 1888 en la plaza de Cartagena su maestro “Frascuelo” convaleciente de una cogida en Barcelona tuvo que abandonar el ruedo, cediéndole al “Bebe” la muerte del toro “Cimbareto” de color negro, bragado que había recibido algún puyazo, al dar el diestro un cambio de rodillas, le infirió una cornada por la parte superior y anterior del muslo izquierdo causándole una herida de bastante profundidad . En la enfermería fue catalogada de extrema gravedad, lográndose contener la hemorragia mediante la compresión de la femoral, siendo trasladado al Hospital de la Caridad, la herida gangrenó y hubo de amputar la pierna. Se cuenta que al cortarle la pierna dijo: -Ya me sobra la coleta. De esta forma se frustró la carrera de un torero que según los comentaristas de la época pudo haber llegado a la altura de sus maestros Lagartijo, El Guerra o Frascuelo, quedando en la historia del toreo como un melancólico símbolo de aquello que pudo ser y no fue. Se dio un festival benéfico el 12 de noviembre de 1888 en Madrid con objeto de proporcionar ayuda económica al infortunado Rafael, en la que participaron gratuitamente "Lagartijo”, “Frascuelo” y “Guerrita”. El “Bebe” recorrió el ruedo acompañado de "Pulguita", "Ostión" y su maestro Salvador, recaudando un beneficio de 44.900 pesetas. No se desesperó Rafael frente a su destino frustrado, pronto siguió con ímpetu sus inquietudes toreras organizando la Cuadrilla de Niños Cordobeses y así se constituyó en mentor y guía de dos chavales que empezaban a despuntar y que tenían ganas de triunfos, uno sobrino de “Lagartijo” llamado Rafael Molina Martínez "Lagartijo Chico" y el otro Rafael González Madrid "Machaquito". Fueron presentados por El Bebe como futuras figuras en las principales plaza de España. Pasado un tiempo tuvo la idea de instaurar una escuela para aspirantes, a la que le puso por nombre Escuela Taurina Cordobesa. Terminó sus días en Córdoba falleciendo el 19 de enero del año 1928.

JUAN ROMÁN CARO (1856 - 1888)

Solo para efectos ilustrativos

“El Quite”

Obra del afamado pintor y escultor colombiano  Fernando Botero 

Picador de toros nacido en Dos Hermanas (Sevilla) el 7 de enero de 1856 y que fue cogido en una tienta del ganado del Marqués del Saltillo en Isla Menor (Sevilla)  por un novillo de nombre “Dudoso” entre el 17 y el 20 de noviembre de 1888, y que falleció el día 1 de diciembre de 1888.

Refiere el Dr. Juan José Zaldívar Ortega que,  “Dudoso”, cárdeno oscuro, entrepelado, tomó en esa tienta en toda regla tres puyazos, arremetió al caballo que montaba Caro, a quien hizo caer de espaldas por el lado izquierdo, infiriéndole una terrible cornada en la parte inferior derecha del vientre, con salida de los intestinos. Trasladado de urgencia  a Sevilla, murió a las 5 de la tarde del día 1 de diciembre de 1888. Al tiempo, el novillo causante de la muerte de Juan Román Caro se jugó en la Plaza de  Madrid el 2 de noviembre de 1890, y tomó con mucho poder diez varas de “Trescalés” ,”Cantares” y Crespo; lo banderillearon “Gallo”, “Guerrita” y Luis Mazzantini, quien lo mató de una certera estocada a volapié. En una de las primeras corridas que toreó “El Espartero” en Madrid, al poner Juan Román una vara a un toro de mucho poder,  sufrió una fuerte caída y quedó debajo del caballo, que le dio con una herradura en la frente y le cubrió de sangre el rostro. En vez de retirarse a la enfermería (cosa que otro hubiese hecho como lo más natural), volvió a montar a caballo y siguió picando más crecido de coraje y de serenidad.

El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << figuró en la cuadrilla de Manuel García (el Espartero), lo que indica la categoría de este varilarguero, que falleció en Sevilla el 1 de diciembre de 1888,  por la cornada inferida en el vientre por el becerro “Dudoso”, de la ganadería del marqués de Saltillo, cuando era tentado en una finca de Isla menor (Sevilla). "

Para mayor detalle de su singladura taurina, el historiador Juan José Zaldívar Ortega refiere en su libro "Víctimas del Toreo"- Apartado de Picadores (Páginas 88 y 89), que Juan Román Caro, picador de toros, natural de Dos Hermanas (Sevilla), nacido el (07-01-1856), falleció el (01-12-1888), cuando contaba 32 años de edad y a consecuencia de una cornada recibida el (16-11-1888). Fue unos de los varilargueros más bravos y eficaces de la historia de la tauromaquia. El (04-06-1885) hizo su presentación en la Plaza de Toros de Madrid y el primer toro que picó se llamaba "Recajero", de don Manuel García Aleas o de sus señores Herederos, que estoqueó Fernando Gómez (Gallo). Una prueba evidente del gran valor de piquero sevillano es la que sigue: En una de las primeras corridas que toreó Manuel García y Cuesta (el Espartero) en la Plaza de Toros de Madrid, el poner Román una vara a un toro de mucho poder sufrió una fuerte caída, quedando debajo del caballo, que le dio con una herradura en la frente y le cubrió de sangre el rostro. En vez de retirarse a la enfermería, cosa que otro hubiese hecho como lo más natural, volvió a montarse al caballo y siguió picando más crecido de coraje y de serenidad. Invitado tras años más tarde (1888) para encargarse de las operaciones de tienta del ganado del marqués del Saltillo, en la dehesa de Isla Menor (Sevilla), comenzaron los ejercicios el (16-11-1888). Al día siguiente se reanudaron y el primer utrero sacado del rodeo, llamado Dudoso II, de pelaje cárdeno y entrepelado, aguantó en toda regla tres puyazos, arremetiendo seguidamente con tal fuerza hacia el caballo que montaba Caro, a quien del topetazo en seco le hizo caer de espaldas por el lado izquierdo y, ya en suelo, le infringió una terrible cornada en la parte inferior derecha del vientre, con salida de los intestinos. No pudieron evitarlo los vaqueros de a caballo presentes y el propio conocedor de la ganadería, por listos que anduvieron, sólo consiguieron colear a la agresiva res, antes que abandonara a su presa. Trasladado a un hospital de Sevilla, murió a las 5:00 horas de la tarde del día al principio señalado. El utrero causante de la muerte de Juan Román se corrió en la Plaza de Toros de Madrid el (02-10-1890), ya cinqueño, y tomó mucho poder diez varas de Gervasio Ruizpérez Fernández (Trescalés), Cantares y Crespo, banderilleándolo Fernando Gómez (Gallo) Rafael Guerra (Guerrita) y Luis Mazzantini, quien lo pasaportó de una estocada a volapié.

MANUEL MARTÍNEZ DISTERLET (1860 - 1888)

Banderillero, nacido en Córdoba el 11 de agosto de 1860, y que falleció el 28 de diciembre de 1888, a los 28 años de edad, debido a la cogida que sufrió, tres días antes en la Plaza de Toros de “Los Tejares”.  Ese día se organizó en Córdoba una novillada, para estoquear reses de la dehesa de Lagartijo, El picador Pegote, “Torerito”, “Almendro”, “Manene”, “El Mohíno” y “El Melo”. Por suspenderse el día 25 de diciembre de 1888, se celebró el día siguiente,  y el  ganado rápidamente se manifestó malintencionado, y la primera víctima de tal carácter de los bichos fue “Torerito”, que resultó cogido al pasar de muleta al segundo toro; y “El Melo” sufrió un puntazo al hacer un quite en el tercero. “Manene” había banderilleado al segundo con un magnífico par de frente; al hacer un quite al picador en el cuarto, el que le correspondía matar, salió andando, se le arrancó el animal, enganchó al banderillero por la parte superior del muslo izquierdo, y después de suspenderlo y recargar en el cuerpo, lo despidió y volteó entre los pitones, dándole una horrible cornada que, penetrando por el muslo izquierdo, llegó a interesar la vejiga de la orina, que le causó la muerte dos días después. El toro de la desgracia se llamaba “Aguardentero”, negro, mogón y de pocas libras, pero de esas que matan. Con sólo once años de edad “Manene” había ingresado en la cuadrilla de niños cordobeses dirigida por Francisco Rodríguez "Caniqui”. Posteriormente entró como banderillero en la cuadrilla de Manuel Molina, llegando a torear con Bocanegra y sustituyendo a  Mariano Antón en la cuadrilla de Lagartijo. Manuel Martínez figurará siempre entre los más sobresalientes banderilleros y como un peón de brega notable. Tomó la alternativa en Córdoba el 7 de abril de 1885, aunque su trabajo se centró mas como banderillero donde fue brillante.

 

Don Juan José Zaldívar Ortega nos refiere de su suerte que <<los deseos de  convertirse algunos banderilleros en novilleros y otros muchos en matadores de toros, aparecen como hecho frecuente en la historia de la Tauromaquia. Uno de los ejemplos más característicos lo encontramos en Manuel Martínez Disterlet (Manene). El hecho lo conocemos gracias a un escrito de El bachiller González de Ribera, quien nos dice del banderillero que nos ocupa: "Éste iba adelante en su camino de glorias como banderillero. Cada vez más fino, más artístico, más inteligente y más lucido. Los públicos cada vez más halagüeños para él y más a su lado, y sien embargo, la obsesión del estoque le embargaba. No podía achacarse a la sombra que en la cuadrilla le  pudiese hacer “Guerrita”, pues era cosa sabida que su alternativa estaba próxima. Había en ello algo de amor propio, quizá de chismorreo de localidad. Es el caso que en la temporada de de 1886 “Manene” solicitó y obtuvo de “Lagartijo” figurar como sobresaliente de espada en cuantas corridas pudiese." El 25 de diciembre de 1888 se organizó en Córdoba una novillada, para estoquear reses de la ganadería de Rafael Molina (Lagartijo), el picador Pegote, el Torerito, Almendro, Manene, el Mojino y el Melo. Por suspenderse aquel día, se celebró al día siguiente... El ganado se manifestó malintencionado, y la primera víctima de sus intenciones fue el Torerito, que resultó cogido al pasar la muleta al segundo novillo; y el Melo sufrió un puntazo al hacer un quite en el tercero: Manene había banderilleado al segundo con un magnífico par de frente; al hacer un quite al picador Formalito en el cuarto, el que le correspondía matar, salió andando, se le arrancó el animal, enganchó a Manene por la parte superior del muslo izquierdo, y después de suspenderlo y recargar en el cuerpo, lo despidió y volteó entre los pitones, dándole una horrible cornada que, penetrando por el muslo, llegó a interesar la vejiga de la orina. El accidente señalado tuvo un fatal desenlace el día 28 de diciembre de 1888. El toro causante de la desgracia se llamaba “Aguardentero”, negro, mogón del derecho y de pocas libras. Manuel Martínez Disterlet fue un banderillero de primera arrebatado en flor a la vida..."

 

El ilustre cronista, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere de esta víctima de la fiesta, que << El banderillero puntero, Manuel Martínez Disterlet (Manene), que comenzara su andadura en el toreo como becerrista primero y novillero más tarde, y que figuró en la cuadrilla de Rafael Molina (Lagartijo), fue víctima de la fiesta brava en condiciones  poco corrientes. El 26 de diciembre de 1888 se organizó en Córdoba, patria chica de “Manene”, un festejo en el que, con novillos de Rafael Molina, actuarían como espadas un picador y varios peones. El corrido en cuarto lugar, “Aguardentero” de nombre, le hirió en el vientre, lo que determinó su fallecimiento el día 28 de diciembre de 1888. "

Citan en el libro "Necrología Taurina", 2da edición, página 63, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889: Joaquín Rubio (El Formalito).- Picador de toros que, el mismo día 26 de diciembre de 1888, en que fue cogido "Manene" (Manuel Martínez Disterlet), sufrió una terrible caída del caballo que montaba, ocasionada por el cuarto toro (de nombre “Aguardentero”), de los seis que se lidiaron en la plaza de Córdoba. Como mis lectores saben, al hacerle "Manene" el quite, en esta caída a Joaquín, sucedió el percance a Manuel. "El Formalito" fue llevado a su casa, y a los pocos días ya se vio la gravedad de su estado; falleciendo (1) el 4 de enero de 1889. El toro de "Lagartijo", que ocasionó las dos desgracias era negro zahino de pocas libras, y duro, de poder y voluntad, en el primer tercio como el resto de sus hermanos. "Lagartijo" (Rafael Molina) estuvo inconsolable.
Notas:
(1) La noticia del fallecimiento de Rubio solo la insertó un periódico andaluz, por lo que damos esta noticia, sin garantizarla.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

Al respecto de esta supuesta tragedia de "El Formalito" que consigna don Tomas Orts, sirva aclarar que el diario "ABC" de Madrid, del 5 de abril de 1931, Sección Espectáculos", publicó una editorial de Rafael Sánchez Guerra donde anota: Un Picador muy viejo.- Vive en Córdoba. Se llama Joaquín Rubio (Formalito). Fue un excelente picador y es un hombre bueno. Ya nadie se acuerda de él. "Es muy viejo", exclaman los espadas, y no le contratan. El otro día me escribió una carta. Más que una carta es un grito de hambre y de angustia."¿No habría medio de hacer algo por mí?", me pregunta. Yo no lo sé y no puedo contestarle. Pero, a mi vez, traslado la pregunta: ¿No se podría organizar algo en beneficio de Formalito? Los empresarios y los toreros deben dar la respuesta. Ser viejo no es bastante para morirse de hambre. El compañerismo es algo muy hermoso y muy grande. Hay un hombre que confía en el compañerismo. Vive en Córdoba. Se llama Joaquín Rubio (Formalito). Rafael Sánchez Guerra.

ZAPATILLA (XXXX - 1888)

Solo para efectos ilustrativos

Ilustración cortesía del Blog Taurino A los Toros 

Refieren en la página web “Tauromaquias” (Primera Bitácora Taurina del Perú), que el historiador, don José Emilio Calmell, en su libro “Historia Taurina del Perú” cita el desdichado caso del puntillero llamado “Zapatilla”. << sucedió en 1888, al asestar el golpe con la puntilla a un toro que ya había doblado, éste lo empitonó mortalmente y le causó la muerte en la misma tarde. "

INÉS HERNÁNDEZ "EL CUATE" (1840 - 1888)

Cortesía de
"Historia de la Cirugía Taurina en México (De los siglos virreinales a nuestros días) " del Dr. Raúl Aragón
"HistLópez y del Maestro en Historia D. José Francisco Coello Ugalde, México 2018, Fomento Cultural
"Hist Tauromaquia Hispanoamericana
"Hist Pagina 99

Refiere el eximio cronista taurino don Salvador Carreño en su obra “Las Tragedias del Toreo”,  que Inés Hernández fue un torero mexicano que inicia sus actuaciones a fines del siglo pasado, muriendo en los ruedos en 1907.

Contraviniendo lo anterior, en las efemérides taurinas de julio de 2010, de la página de Internet, "Campo Bravo México", de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL), reseñan que el 15 de julio de 1888 << el banderillero Inés Hernández "El Cuate", de la cuadrilla de Pedro Nolasco Acosta, sufre mortal cornada en la plaza "El Montecillo" en San Luis Potosí por un toro de Santiago, en tarde en que también torea Joaquín Artau. >>

Refiere el cronista taurino Rafael Gómez Lozano (Dientefino) en su página en la Internet "Toreros Mexicanos" que Inés Hernández "El Cuate", banderillero de toros nacido en San Luis Potosí. Casi siempre colocado en la cuadrilla de su paisano, el matador de toros Pedro Nolasco Acosta. El 15 de julio de 1888 se celebró una corrida en la plaza de toros "Del Montecillo" de San Luis Potosí, en donde mano a mano torearon Pedro Nolasco Acosta y Joaquín Artau con toros de la ganadería de Santiago. Al intentar poner un par de banderillas al quiebro, el toro le cogió de tal gravedad que falleció a los tres días.

Refieren en el Apéndice (Noticias que no han sido averiguadas detalladamente) del libro "Necrología Taurina", 2da edición, páginas 69-70, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, que el diestro "El Cuate" ha muerto de resultas de la cornada que en la plaza de San Luis Potosí (Méjico) recibió. He aquí como la describió un periódico de la localidad: "El Cuate" citó corto, se arrancó de frente y prendió un magnífico par; siguió "el Trallero" con otro al cuarteo, previos dos salidas. Volvió Inés, se arrancó al cuarteo por el lado contrario, y como la fiera se quedó, al llegar el diestro al centro de la suerte, no tuvo más recurso para salvarse que saltar sobre el testuz. De nuevo el banderillero se arrancó de igual modo y el bicho se quedó otra vez; entonces Inés se fue de bruces al intentar salvarse, y el toro le alcanzó y enganchó peligrosamente, casi en el mismo sitio que a "Gaviño", recibiendo una herida como de cuatro centímetros de profundidad; volvió el toro, con la frente a levantar al infortunado Inés y al caer lo pisoteó mucho, le tiró tres cornadas, de las que solamente una le asestó en la espinilla izquierda, rematándola en la garganta del pié. Este trágico suceso pasó tan instantáneo, que el quite fue tarde. Julio de 1888.

Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529


Primera locomotora que llegó a San Luis Potosí el 23 de Agosto de 1888.
Muestra la fachada original de la Iglesia del Montecillo y a la derecha a lo lejos una antigua plaza de toros (con las banderitas), donde resultó corneado Inés Hernández.
Cortesía de
https://www.pinterest.es/javierherreracu/

El viernes 1 de abril de 2016, recibí un amable correo electrónico del Dr. Fernando Aguayo Hernández, historiador mexicano que realiza por estas fechas una investigación sobre las fotografías del ferrocarril en la ciudad de San Luis Potosí, México, entre 1888 y 1891, donde me allega un recorte digital del periódico "El Correo de San Luis", del martes 17 de julio de 1888, Página 3, donde relatan:
TORERO MUERTO.- El domingo último (15 de julio de 1888) tuvo lugar una corrida de toros en la plaza del Montecillo, dedicando sus productos al socorro de los inundados de León. Era la última corrida que se daba en esa plaza, porque va a ser destruida para el paso de la vía férrea y la cuadrilla trabaja sin estipendio, contribuyendo así para la obra de caridad. Los toros eran de Santiago y estaban despuntados. Al tocar a banderillas en el cuarto toro, quiso Inés Hernández (a) El Cuate, poner un par al quiebro, pero el bicho no hizo por él. Fuese a la res, tampoco embistió y hubo un momento en que el diestro quedó a un metro de distancia; arrancóse el toro, el hombre no pudo salirse y fue enganchado por la cintura durando algunos segundos colgado de las astas, lo arrojó al suelo, volvió a cogerlo y repitió esto dos o tres veces, hasta que llegaron los demás toreros. Aunque las embestidas habían sido tremendas se levantó Inés y fue por su pié hasta la barrera, razón porque el público creyó que la cogida había sido sin consecuencias. Conducido a la enfermería se vio que estaba herido de gravedad pues el cuerno había sido introducido por el recto, a bastante profundidad. El pronóstico de los médicos era de muerte y en efecto hoy falleció el simpático diestro a las seis de la tarde. Era Inés un torero antiguo, valiente, sereno y humilde. Por más de veinte años toreó en San Luis ganado de Guanamé y de las mejores Haciendas saliendo ileso siempre para morir en las astas de un toro de pocas condiciones, despuntado y en la última corrida verificada en la plaza donde oyó tantos aplausos. Deja una familia hundida en la pobreza y como todo el mundo ha sentido su muerte creemos que nadie negara un auxilio para esa familia, si alguien abriese una suscripción en su favor.

Lo anterior echa por tierra lo mencionado al principio por el cronista Salvador Carreño, que lo hace muerto hasta 1907.
Fuentes:
Dr. Fernando Aguayo Hernández
Profesor-investigador
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora

PASCUAL (XXXX - 1888)

Solo para efectos ilustrativos
Nicolas Vergonzeanne de Dax (Francia)
8 veces campeón de Francia en saltos de toros

Refieren en el Apéndice (Noticias que no han sido averiguadas detalladamente) del libro "Necrología Taurina", 2da edición, página 69, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, la muerte de un "écarteur" (recortador ó espaciador) landés llamado Pascual en agosto de 1888. Pascual, ha recibido, en una corrida que se celebró en Aire, una tremenda cornada de una vaca navarra, que le ocasionó la muerte.
Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

LOS DOS MUERTOS EN CÓRDOBA, ESPAÑA, EN 1888 (1888 - 1888)

Solo para efectos ilustrativos
"Banderillas cortas en la Colonia"
Antonio Navarrete Tejero

Refieren en el Apéndice (Noticias que no han sido averiguadas detalladamente) del libro "Necrología Taurina", 2da edición, página 71, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889, que "con una triple desgracia terminó el miércoles en Córdoba una corrida de reses bravas. Después que terminó la lidia de las cuatro reses anunciadas se soltó al público una vaca, que llevaba colocada en la frente una bolsa con algunas monedas para el atrevido que lograra quitársela. Con este motivo bajo a la arena un gran número de personas, especialmente muchachos, que se lanzaron sobre la res para apoderarse de la bolsa teniendo tres de éstos la desgracia de ser heridos, con tan mala suerte que dos han fallecido ya, y el tercero se encuentra de sumo peligro. Septiembre de 1888"

Fuente:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529

ANTONIO MARÍA MONTEIRO (1850 - 1888)

El 15 de septiembre de 2016, recibí una amable carta del inquieto y muy honesto periodista y escritor de Lisboa, Portugal, Don Rui Araujo, donde me cuenta haber leído en la revista Serões - nº 53, de 1909, una editorial de D. Carlos Abreu donde narra, que, Antonio María Monteiro fue un caballero que tuvo algún renombre, pero que nunca llegó a alcanzar el nivel artístico que en el arte de Vimioso consiguió su hermano Casimiro Monteiro. Muy valiente, llegando a extremos de derrochar su valor, Antonio Monteiro fue de los artistas que anualmente toreaba más corridas. En sus fiestas artísticas siempre conseguía hacer una revolución en el medio, Tales eran las ideas fantasiosas que ofrecía en sus carteles para interesar a la concurrencia, que por lo general eran causa de gran éxito. Antonio Monteiro nació en Lisboa el 13 de junio de 1850, fue fallecer de una enfermedad mental, en el manicomio de Rilhafolles en Lisboa el 5 de diciembre de1888. (Fin de la nota). Queda pendiente de investigar si la causa de la enfermedad mental que le segó la vida a los 38 años de edad, fue a resulta un golpe mal atendido en su cabeza, que se haya dado en alguna caída de su caballo, como sucedía en aquellos años muy frecuentemente con los picadores, también por el escaso conocimiento médico existente del cerebro humano en aquellos tiempos y la carencia de aparatos médicos para analizar su correcto funcionamiento.
Fuente:
https://corridasbullfights.blogspot.pt/
https://corridasbullfights.blogspot.mx/

FRANCISCO CARO NUEVA "PÁJARO VERDE " (1869 - 1889)

Solo para efectos ilustrativos
Obra del pintor español
Eugenio Lucas Velázquez (1817-1870)

Picador natural de Tomares (Sevilla) nacido el 18 de marzo de 1869, y que falleció de una mortal cornada, a los 20 años de edad,  el 25 de enero de 1889. (Fuente: Don Juan José Zaldívar Ortega)

Refiere el erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra,  de esta víctima de la fiesta, que << Francisco Caro Nueva (Pájaro Verde),  fue corneado en el corazón el 25 de enero de 1889 tentando reses en el Cortijo de la Rivera, en la provincia de Huelva, del hierro de Nicolás González. Algún autor sitúa la lamentable efeméride en la ganadería de Francisco Gómez Rull. "

Citan en el libro "Necrología Taurina", 2da edición, de don Tomás Orts Ramos, "El Niño de Dios" (1866-1939), publicado en 1889: Pájaro Verde.- En "El Toreo" de Madrid, del día 4 de febrero de 1889, se leía la siguiente noticia: "Accidente desgraciado".- Al practicarse la tienta de reses bravas de D. Nicolás González, en el cortijo de S. Nicolás, termino de Huelva, ocurrió el segundo día una terrible desgracia. Apenas se dio suelta al primer becerro, empezaron a torearlo "Litri" y Francisco Caro (Pájaro Verde). Los asistentes y el picador Trigo empezaron a gritarle a éste para que se retirara del corralón, pero él no obedeció. El bicho embistió al diestro en cuestión y le alcanzó, volteándole con el cuerno izquierdo de que era mogón (sin punta), y le recogió con tanta desgracia que le atravesó el corazón, falleciendo a los pocos momentos.
Este accidente vino a turbar la alegría de todos los concurrentes al acto.
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=14529